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A más de 32 grados, en el Centro Cívico Tío Jorge

Este espacio del Arrabal, con más de 25 años a sus espaldas, es el único de toda la red de centros cívicos que no tiene aire acondicionado. Los vecinos de la zona piden una reforma de su climatización, pendiente desde hace años.

Temperatura registrada por un termostato del Centro Cívico Tío Jorge este martes.
A más de 32 grados, en el Centro Cívico Tío Jorge
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Es el centro cívico más antiguo de la ciudad, y también el más caluroso. En las distintas dependencias del Centro Cívico Tío Jorge se alcanzan todos los veranos temperaturas que -a primera hora de la mañana- ya superan los 31 grados. "Somos el único espacio de toda la red de centros cívicos que no dispone de aire acondicionado, y eso que llevamos en funcionamiento 25 años", denuncia una trabajadora del centro, donde cada día están unos 30 empleados.

"Tener que trabajar en estas condiciones de estrés térmico es horroroso. Hacemos tomas de temperatura seis veces al día en distintas zonas del edificio para poder demostrar que son temperaturas reales, y eso lo pasamos al Servicio de Prevención, que pasó hace poco un informe que confirmaba que nos pasábamos, pero como no hay dinero..., no nos dan una solución" cuenta esta trabajadora. A pesar de que la normativa establece que la temperatura de los locales donde se realicen "trabajos sedentarios" debe mantenerse entre los 17 y los 27 grados, el centro registra en verano temperaturas de hasta 5 grados más.

"Nos duele mucho ver en las noticias que hay funcionarios que abusan de temperaturas bajas por el aire acondicionado y saber que nosotros -que somos personas igual que ellos- estamos haciendo el mismo trabajo en un cocedero", lamenta un trabajador.

Las altas temperaturas que se alcanzan en la biblioteca obligan a muchos usuarios a permanecer "el tiempo justo para coger los libros y películas en préstamo", y marcharse. Y es que, según indica una vecina del Arrabal, "leer el periódico, si no es a primera hora de la mañana, es una tarea dura de acometer por lo sudada que te vas a casa". "Aquí toda actividad cultural que se quiera realizar ha de hacerse sudando y con abanico", apostilla otro usuario habitual del centro.

Climatización, pendiente desde 2010

Desde la Asociación de Vecinos del Arrabal aseguran que el proyecto de la climatización de este espacio de uso público lleva pendiente desde 2010, año en que se acometió una remodelación para acabar con las barreras arquitectónicas del centro. “Llegó a estar con bastantes posibilidades de salir adelante, pero al final hubo otras prioridades y se dejó para una segunda fase", señala Rafael Tejedor, presidente de la asociación de vecinos del barrio.

También desde la Asociación de Vecinos del Picarral apoyan la mejora de este espacio y la necesidad de instalar en él un sistema de aire acondicionado: "Hay que proporcionar calidad de vida a la gente que no puede salir de vacaciones y usan estos centros, puesto que en muchos casos son los que mayores necesidades sociales tienen. Además, la biblioteca funciona bastante bien y, hombre, que la gente que quiera leer un librito esté ahí sin sudar es lo mínimo que podemos pedir", manifiesta Juan José Jordá, portavoz de la asociación de vecinos del Picarral.

Por su parte, los trabajadores del centro consideran que el aire acondicionado "se debería haber instalado ya durante la última remodelación del centro", para la que permaneció cerrado 10 meses. Para todos ellos, la veteranía del centro -el primero que se edificó en Zaragoza- debería ser "motivo suficiente para ir haciendo mejoras que lo pongan al nivel de los que son más nuevos".

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