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Recortes en servicios sociales

"Se creen que porque son débiles no pueden protestar"

Un centenar de personas se ha concentrado este martes frente al edificio Pignatelli para exigir al Gobierno de Aragón que respete las subvenciones de los centros especiales de empleo y que pague el dinero que debe.

Discapacitados aragoneses y familiares protestan contra los recortes
Discapacitados aragoneses protestan contra los recortes
P. B. P.

Más de cien personas -entre discapacitados psíquicos, familiares y personal de apoyo del centro- se han manifestado este martes frente a la sede del Gobierno de Aragón por los derechos de los más de 200 miembros que a día de hoy forman parte de la Fundación Benito Ardid"No queremos lujos, ni privilegios, solo lo que es nuestro, que no ataquen siempre a los mismos", protestaba una de las trabajadoras sociales del centro.

Los asistentes a la concentración han pitado a las puertas del edificio Pignatelli para protestar contra los recortes que sufren desde el pasado mes de febrero. La mayoría de ellos portaban pancartas con leyendas como "Rajoy rescata bancos y nosotros al barranco", "Rudi, la tijera a tu cartera", "No salimos con la hucha, salimos a la lucha", "Si no nos dejas vivir, no os dejaremos dormir", "No queremos caridad, queremos dignidad".

Pilar Prats, madre de discapacitada y miembro de la Junta Directiva de patronato, comenzó en esta lucha cuando su hija tenía 5 años. Ella y su marido han pasado por varios centros de atención especial -entre ellos Los Vértices o la Fundación Benito Ardid- y ahora temen perder "todo lo conseguido en estos años". "Estamos hundidos... llevo toda mi vida luchando para que mi hija esté recogida el día de mañana y ahora a ver qué pasa con estos chicos", reflexiona. "Se creen que porque son débiles no pueden protestar, pero aquí estamos los padres y los hermanos. El centro es para ellos como una familia y no queremos que eso se pierda", apostilla Vicenta Latorre, madre de José Manuel.

Todos ellos padecen las consecuencias de una crisis que "asfixia" al centro. Las ayudas que recibía la asociación están paralizadas desde el mes de febrero y el recorte emprendido por el Gobierno atañe ya a las subvenciones individuales. "Hacer un recorte del 25% de la subvención que recibe cada uno es una barbaridad. A mi hijo le deben ya 3 nóminas y esto es durísimo para todos. A los políticos solo les pido que recapaciten", manifiesta Luis Utrilla, padre de uno de los chavales que participa diariamente en los talleres de la Fundación.

"Es una injusticia"

Miguel Ángel Lozano tiene 34 años y lleva 15 trabajando en la lavandería Gorki. Confiesa que la situación que están viviendo es "muy triste" porque no saben "hasta dónde vamos a llegar". David Burillo, de 28, trabaja con él en la lavandería. Disgustado por la situación que todos comparten se pregunta cómo va a independizarse. "Esta crisis va a acabar cuando uno sea anciano", bromea junto a sus padres. "Es una injusticia. Han conseguido integrarse en la sociedad y ahora los mandan a su casa", declara indignado Ramón Burillo, su padre.

Noelia, Silvia y Santiago son también compañeros de la Fundación. Entraron en ella hace más de 20 años y ahora temen que la estabilidad social conseguida durante ese tiempo se acabe quebrando. El centro es donde tienen su vida. "Muchas veces salen de allí y no saben relacionarse", manifiesta Gema López, trabajadora social de la Fundación. Su compañera María Amparo advierte que "si a estas personas se les quita su trabajo y abandonan el centro social de empleo, entonces ya no forman parte del sistema".

Los recortes que se están produciendo en el centro afectan no solo a las ayudas y subvenciones con las que contaban, sino también a las unidades de apoyo y a sus salarios. El personal contratado lleva más de un mes sin cobrar y tampoco ve ninguna "voluntad de negociar" por parte del Gobierno. "Nosotros tenemos que pagar al mismo ritmo, pero si nuestro cliente que es el Estado se retrasa, los pagos nos asfixian. Están recortando sobre recortado", afirma María.

Por ello, han convocado ya diversas movilizaciones a lo largo del mes de julio, además de seguir con su encierro indefinido en Adislaf.

"LLegaremos hasta donde haga falta. Que no se quieren dar por enterados, continuaremos", afirma Pilar Prats, una de las fundadoras. "A estos chicos hay que apoyarlos. Un país que no defiende a sus personas débiles, nunca irá para delante", sentencia Luis Utrilla.

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