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La Jota pide más bancos y menos jardineras en la calle de Caracoles

Los vecinos aseguran que la zona de arbolado se ha convertido en un lugar de recreo para perros y que atrae "todo tipo de insectos".

Jardineras en la calle de Caracoles
La Jota pide más bancos y menos jardineras en la calle de Caracoles
T. M.

Hace aproximadamente dos años que se retiraron todos los bancos de la calle de Caracoles, una vía peatonal en la que la mayor parte de sus residentes es gente mayor. Desde entonces, y debido a las quejas vecinales, la Asociación de Vecinos La Jota ha denunciado en varias ocasiones el malestar de los afectados en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Una reivindicación que la agrupación La Jota también pone sobre la mesa cada vez que se celebra una junta de distrito. “Supuestamente un vecino de la zona llamó quejándose por el excesivo número de bancos y, sin más, los quitaron”, dice Juan Antonio Andrés, presidente de la asociación. “No sé cuánto costará volver a poner este tipo de mobiliario en la calle, pero solo pedimos que aunque sea pongan uno al final de la vía y otro, al principio de la misma”, comenta Andrés.

Un problema que se añade al que, según algunos residentes de la zona -que no han querido facilitar sus nombres-, “preocupa igual o más que la inexistencia de bancos”. Es el mal olor que se desprende de las grandes jardineras de la calle. Unas jardineras que se han convertido en el lugar de recreo de los perros y que, según explican los vecinos, debido a “la gran cantidad de arbolado”, también es destino de numerosos pájaros. “La calle siempre está llena de cagaditas, o de unos o de otros. Semejantes plantas nos dan sombra, sí, pero a poco que crecen, apenas nos dejan abrir las ventanas porque están muy pegadas a las casas”, apunta M. J, que reside en la zona.Dos razones

“Para quitar los bancos no hubo ningún problema. Se podían haber llevado alguna de estas jardineras, que son un foco de porquería. Ahora que ya aprieta el calor, a según qué horas el olor es muy fuerte, por los orines de los perros”, comenta otro vecino. “A lo de la falta de bancos nos hemos acostumbrado, pero lo de estas plantas… Con el calor, a última hora de la tarde, se llena de todo de bichos. Yo no digo que quiten todas, pero hay demasiadas para lo que es esta calle”, dice otra vecina.

“Islas verdes” –como las denominan en el Área de Parques y Jardines-, que resultan incómodas para algunos de los residentes de la calle de Caracoles, pero que, según fuentes municipales, “hay dos razones para la existencia de las mismas: el aporte de sombra, humedad y calidad del aire, y el impacto urbanístico y visual del entorno que hace el espacio más habitable, vivo, humano y acogedor. En cualquier caso, cabría añadir que es responsabilidad de los propietarios de los perros del entorno el mal uso de los parterres”, argumentan desde el Consistorio.

“Estas islas tienen una función muy valorada y positiva en otras partes de la ciudad y debería ser el caso en esta también. Se trata, pues, de un problema de convivencia vecinal y de responsabilidad ciudadana. En cualquier caso, si finalmente desean desprenderse de estos espacios pueden hacerlo tramitando una solicitud a través de la Junta Municipal de su distrito”, concluyen las mismas fuentes.

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