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El trueque vuelve a Peñaflor

La asociación Ecoflor ha organizado este domingo un mercadillo de cambio en la plaza del Centro Cívico del distrito rural.

Uno de los mercadillos de trueque de Peñaflor de Gállego
El trueque vuelve a Peñaflor de Gállego

“Se trata de una actividad que pretende fomentar la cooperación entre los vecinos y la ayuda entre todos”. Este es el objetivo del mercadillo de trueque que el grupo de consumo ecológico Ecoflor ha organizado en la plaza del Centro Cívico del distrito rural Peñaflor de Gállego, este domingo, de 11.00 a 14.00. “Queremos pasar una jornada lúdica en la que prime el consumo sin dinero. Ya es la cuarta vez que lo proponemos y la verdad es que tienen muy buena aceptación y cada vez colabora y participa más gente”, cuenta David Herrero, uno de los organizadores.

Tres trueques anteriores en los que han surgido todo tipo de situaciones. “En una ocasión a una mujer le gustó un determinado objeto, pero no tenía nada con lo que cambiarlo. La dueña le pidió una tortilla de patata y así llegaron a un acuerdo. O, por ejemplo, un trueque también curioso se dio en otro mercadillo en el que dos vecinos cambiaron un mueble por horas de limpieza”, recuerda Herrero.Todo vale

Y es que en este mercadillo todos los objetos tienen validez. Desde un juguete, pasando por un reloj hasta libros, películas y cañas de pescar, “eso sí, deben estar en buenas condiciones de uso”, apunta Herrero.

El proceso es el siguiente. “Los interesados en deshacerse de los objetos que ya no utilizan, lo depositan en una mesa y o se muestran interesados en otra pieza o esperan a que alguien pregunte por lo suyo. Desde el grupo tomamos los datos oportunos de cada usuario y son ellos quienes han de ponerse de acuerdo para hacer el cambio”, cuenta David Herrero. “Eso sí, los cambios deben hacerse siempre entre las personas participantes. Todo tipo de negocio alternativo está prohibido y debe quedarse fuera de los límites del mercado”, dicen desde Ecoflor.

Una vez que concluya el trueque, que contará, además, con juegos cooperativos tanto para adultos como para niños, está previsto que quienes así lo deseen puedan disfrutar de una “comida fiambrera”, tal y como lo han denominado desde la organización. “Cada uno puede llevar los alimentos que consideren oportunos que, por cierto, también se intercambiarán”, explica David Herrero, quien añade que “todo lo que sobre, tanto objetos como comida, sus propietarios deben quedárselo o reciclarlo, si así lo consideran oportuno”. “Hay que generar la cultura del trueque y el apoyo mutuo, dejando a un lado el consumo masivo. Es una iniciativa que en otros países, como Argentina, tiene mucho éxito. Además, la gente acaba encantada”, concluye Herrero.

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