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Zaragoza
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JUZGADOS

El jurado popular declara culpable a la madre acusada de asfixiar a su bebé

Después de siete horas de deliberación, el jurado popular que juzgaba a la joven que presuntamente acabó con la vida de su hijo recién nacido en el municipio zaragozano de San Juan de Mozarrifar, ha emitido su veredicto: culpable de asesinato con eximente de transtorno mental transitorio.

La joven acusada de asfixiar, en abril de 2010, a su bebé nada más nacer ha sido declarada culpable de asesinato, con eximente incompleta de trastorno mental transitorio, por el jurado popular del caso, después de siete horas de deliberación, según han informado fuentes judiciales.

El jurado entiende que el bebé nació vivo y murió por asfixia, pero la eximente hace referencia a que la autora del crimen estaba desbordada por los acontecimientos en la noche de los hechos y no se encontraba en plenas facultades.

La defensa pide para la acusada 11 años y tres meses de cárcel, mientras que el fiscal solicita 13 años y cinco meses de prisión.

El juicio se celebró entre el pasado lunes y este miércoles en la Audiencia Provincial de Zaragoza y, además de la propia acusada, declararon los padres de la joven y su pareja -padre del bebé y con quien ya tiene otro hijo-, así como una amiga de la acusada, médicos, forenses, guardias civiles, psicólogos y trabajadores sociales.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 3 de abril de 2010, cuando la acusada -identificada como Tamara B.B.- comenzó a sentir dolores de parto y se levantó para ir al baño, donde dio a luz a un varón.

El juicio

Durante el juicio, la joven acusada de asesinar a su bebé en el domicilio de sus padres, en San Juan de Mozarrifar, insistió en que el niño nació morado y muerto e intentó reanimarlo tras parir, sola, en el baño del domicilio de sus padres, y negó que pretendiera deshacerse de él porque su intención era darlo en adopción. La chica había ocultado el embarazo a su familia y también al padre del niño.

Tamara B.B envolvió el cadáver del bebé en un albornoz y lo ocultó en el alféizar de la ventana, antes de que su madre descubriera que estaba sangrando y la llevara al hospital.

Allí, aún después de ser examinada por los médicos, negó el embarazo y el parto hasta que los médicos le dijeron que habían descubierto el cuerpo del recién nacido, con una gasa en forma de pelota dentro de su garganta, que la joven dijo que había utilizado para limpiar las secreciones del bebé y permitirle respirar y que podría haber llegado allí de forma accidental.

Los médicos que testificaron en el juicio, encargados de analizar las vísceras del bebé, aseguraron que el niño vivió porque su pulmón se había expandido, es decir, que había respirado, y todas las demás muestras eran normales.

Los forenses encargados de realizar la autopsia al bebé afirmaron que la gasa que asfixió al recién nacido fue empujada hacia la tráquea y "metida a presión", y consideraron "imposible" que llegara "accidentalmente" a la zona donde fue encontrada.

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