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JUICIO

Los forenses dicen que la gasa que asfixió al bebé le fue introducida a presión

Los expertos han considerado durante el juicio "imposible" que la gasa llegara de forma "accidental" a la tráquea del bebé.

Los forenses encargados de realizar la autopsia al bebé supuestamente asesinado por su madre han afirmado ayer que la gasa que asfixió al recién nacido fue empujada hacia la tráquea y "metida a presión", y han considerado "imposible" que llegara "accidentalmente" a la zona donde fue encontrada.

En la tercera sesión del juicio contra la joven acusada de asesinar en abril de 2010 a su bebé recién nacido en la casa de sus padres, donde vivía en la localidad zaragozana de San Juan de Mozarrifar, los forenses han relatado que encontraron en el cadáver varios signos que demuestran que el niño vivió: la expulsión del meconio, los pulmones expandidos y de color sonrosado y aire en el estómago.

En el desarrollo de la autopsia hallaron una gasa en la tráquea, en una zona "muy al fondo", por lo que tuvo que ser empujada y metida "a presión" con un dedo, según los forenses, quienes han hecho referencia a la redondez de la gasa, que formaba una bola y estaba muy compacta.

Ambos han descartado la posibilidad de que la gasa llegara ahí accidentalmente, y tampoco como consecuencia de la respiración boca a boca que podría haber realizado el padre de la acusada al encontrar el cuerpo del recién nacido, tal y como dijo en su declaración durante la sesión de ayer, ya que la gasa "nunca iba a quedar tan abajo y tan comprimida".

El juicio contra la joven acusada de asesinar a su bebé recién nacido introduciéndole una gasa en la garganta, después de dar a luz, sola, en el baño de la casa de sus padres, comenzó el lunes en la Audiencia Provincial de Zaragoza y previsiblemente concluirá este jueves con la lectura del veredicto por parte del jurado popular.

Los forenses han insistido en que se debe tener en cuenta que el bebé había producido una secreción mucosa y espumosa en la tráquea, perfectamente "compatible con un cuadro de asfixia", ya que es una reacción del cuerpo y un signo de que respiraba de forma agónica.Informe forense

El ministerio fiscal se basa en estas consideraciones de los forenses para mantener su petición de 18 años de prisión para la joven, Tamara B.B., de 23 años, por un delito de asesinato, y en sus conclusiones finales también ha querido resaltar la "frialdad" de la acusada y el hecho de que las psicólogas no encontraron en ella ningún trastorno mental ni de personalidad.

En su declaración, las psicólogas han explicado que les llamó la atención que durante sus numerosas entrevistas con la acusada esta nunca hizo referencia a la muerte del bebé o a la mala situación económica de sus padres como motivo para no querer tener al niño, pero sí a su nueva relación sentimental y a que "quedaría como el culo" si sus progenitores se enteraban del nacimiento del bebé.

Por ello, han concluido que es una persona manipuladora, independiente, que antepone sus intereses a los de los demás, con un alto componente egocéntrico, y que actuó de forma organizada, meditada y congruente con su forma de afrontar el embarazo: ocultándolo incluso a los médicos hasta que se descubrió el cuerpo del bebé.

El abogado de la defensa no se ha mostrado de acuerdo con esta evaluación de la acusada, para quien ha pedido la libre absolución al considerar que estos hechos no son constitutivos de un delito, o alternativamente un año de prisión por homicidio imprudente.

Ha remarcado que la joven hizo todo lo necesario para que el bebé viviera y "no ha querido matar nunca a nadie", y ha hecho hincapié en el drama que vivió la joven y en el terror que sintió, lo que le hizo perder la conciencia de lo que hacía.

La acusada, tras los alegatos finales del fiscal y de su abogado, ha tomado la palabra para decir: "No quise matar a mi bebé, estoy en las manos de ustedes y que sea lo que dios quiera".

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