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POR UNA BUENA CAUSA

Las reivindicaciones de Torrero y La Paz surcan un año más las aguas del Canal

La XXIX edición de la tradicional bajada agrupó todo tipo de protestas en un ambiente festivo.

En la cita de ayer coincidieron lanchas que denunciaban la situación política actual con otras que vivían el lado festivo de la jornada.
Las reivindicaciones de Torrero y La Paz surcan un año más las aguas del Canal
A. NAVARRO

Médicos, bailarinas de ballet, banqueros... Los vecinos de Torrero y La Paz se sirvieron ayer de cualquier profesión con tal de expresar sus reivindicaciones en la XXIX Bajada del Canal. A pesar del marcado carácter de denuncia social, la jornada se desarrolló en un ambiente festivo, amenizada con música y algún que otro trago de vino. De alguna forma había que vencer el viento imperante desde el comienzo de la mañana, que hizo pensárselo dos veces ante de subir a la barca.

Una hora antes de la salida, prevista a las 11.00, muchos participantes daban los últimos retoques a sus pequeños navíos. La balsa de Olga Belenguer, miembro de la plataforma contra la privatización de la sanidad, ya casi estaba lista. "Hemos preparado una cama de hospital con las sábanas y el gotero. Solo faltan las pancartas, que las está terminando una compañera", detalló Olga.

Una de las barcas que más llamó la atención fue la dedicada al 15-M. Como explicó una de sus autoras, Concha Serrano, todos los años se centran en la denuncia de la actualidad política. "Otras veces hemos ido de mineros o lo que estuviera de moda. Este año hemos cogido varios eslóganes de las acampadas y nos los hemos puesto en las camisetas", añadió Concha. En esta parodia también hubo sitio para un banquero, que fumaba un gran puro mientras arreaba latigazos a los demás.

Sin embargo, no todas las embarcaciones transmitían un mensaje tan denso. Una muestra es la florida nave de Laura, Eva y Sara, que reflejaba "la Bajada del Canal más flamenca", según aseguraron. Varias macetas con plantas decoraban su eslora, aunque no todas aguantaron hasta el final.

De hecho, uno de los organizadores de la prueba, Javier Grassa, afirmó que más de 50 balsas partieron del punto de salida pero "muchas no llegarán al final, aunque eso es lo de menos". Grassa remarcó que durante los 29 años "se han logrado muchas cosas, aunque quedan otras tantas". Así, el coordinador se mostró "satisfecho" con el andador del Canal, aunque insistió en cuidar el Parque Grande. "Es el único pulmón verde que le queda a Zaragoza", explicó. Sin embargo, también hubo espacio para otras reivindicaciones: estaciones de Bizi en Torrero, no a la subida de tasas municipales ni al derroche del dinero público... A estos vecinos aún les quedan motivos para seguir surcando el Canal durante años.

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