Zaragoza
Suscríbete

TRANSPORTE

Las obras del tranvía alejan del centro el tráfico de más de 60.000 vehículos

El Ayuntamiento calcula que hay 15.000 coches que han dejado de circular o han reducido al mínimo sus trayectos.

En la plaza de Basilio Paraiso se encontraron esta misma semana restos arquitectónicos
Hallan restos humanos en una zanja de las obras del Tranvía en San Miguel
ASIER ALCORTA

La colocación de vallas en cada esquina y los reiterados mensajes de peligro de colapso circulatorio han terminado resultando intimidatorios: los conductores zaragozanos han querido evitar problemas y, en la medida de lo posible, han escapado de un centro de Zaragoza que sufre uno de los cortes de calles más importantes de la historia reciente de la ciudad. Los datos que maneja el servicio de Movilidad del Ayuntamiento así lo demuestran: desde que comenzaron las obras de la segunda fase del tranvía, alrededor de 60.000 vehículos evitan el corazón de la capital aragonesa todos los días.

Con el inicio de estos trabajos, el 19 de julio, se cerraron a cal y canto Coso y César Augusto, y casi totalmente el paseo de la Independencia y la plaza de Paraíso -uno de los puntos más transitados de la capital aragonesa-, además del puente de Santiago y calles del Actur y de Parque Goya. Ante este amenazador panorama, tres de cada cuatro conductores han optado por evitar pasar por una plaza de Paraíso en la que ya no hay sitio para todos. Si antes de las obras esta rotonda admitía el paso de casi 80.000 vehículos, ahora circulan por ella unos 20.000.

Pese a ello, sigue siendo el punto más conflictivo de la ciudad. En momentos concretos se registran retenciones importantes, sobre todo en los entronques de esta rotonda con los paseos de Constitución y de Pamplona. Si se llega en mal momento, atravesar este eje puede llegar a costar más de media hora, para desesperación de conductores y de usuarios del autobús. Curiosamente, desde Movilidad han observado que los problemas llegan, en ocasiones, en los momentos teóricamente más tranquilos de tráfico, como las 11.00, en vez de en horas punta como las 8.30 o las 14.00.

 

Pero, ¿cómo se las ingenian los conductores que ya no pueden circular por el centro? En el Ayuntamiento calculan que ha habido unos 15.000 que, directamente, han dejado los coches en casa o han reducido sus desplazamientos a la mínima expresión. Según apuntan, las obras no son en este caso el único motivo. Al efecto intimidante de las vallas se une la dupla crisis económica-subida de los precios de la gasolina. Este efecto de reducción del uso del coche por la difícil situación económica de algunas familias se nota, según señalan desde el Consistorio, desde hace aproximadamente tres años.

 

Hay quien se queda en casa, pero también quien se ha buscado nuevas rutas. El Tercer Cinturón, por ejemplo, registra el paso de unos 10.000 vehículos más al día. El Cuarto Cinturón, aunque no hay datos concretos, también ha aumentando su intensidad de tráfico. Los dos se han convertido en una buena solución para las comunicaciones entre barrios. Aunque en ocasiones la distancia recorrida se alargue, el tiempo del trayecto se reduce simplemente evitando el centro.

 

La circulación por las calles que rodean las obras también ha crecido. Lo ha hecho, por ejemplo, el llamado segundo cinturón de la ciudad, el que forman la plaza de Europa, Anselmo Clavé, avenida de Goya, Camino de las Torres, Marqués de la Cadena y Valle de Broto. Corona de Aragón, Vía Universitas, Violante de Hungría, Conde Aranda y Echegaray y Caballero también soportan más tráfico estos días.

 

Las obras han tenido el efecto contrario en otras calles, que han perdido vehículos. Se trata de vías que dan acceso al centro y que muchos conductores ahora evitan para no meterse en el 'embudo'. La avenida de Cataluña y el paseo de Cuéllar son los ejemplos más claros.

Líneas de bus que crecen

Las obras también tienen un efecto directo en el transporte urbano. La primera fase del tranvía, por ejemplo, ha aumentado el número de viajeros. A punto de cumplirse los seis primeros meses, el nuevo medio de transporte roza los seis millones de usuarios. El incremento de viajeros se evidenció este jueves, en el que se batió el récord con más de 40.000 en un solo día.

 

El autobús urbano también ha subido sus cifras de viajeros, aunque el aumento no es demasiado significativo. Algunas líneas sí que han crecido bastante, como la 24 (alrededor de 2.500 viajeros más, un 20% de aumento) o la 42 (unos 1.000 usuarios más, un 10% de crecimiento). También se han subido más clientes a las dos líneas circulares, unos 3.000 al día.

 

En el lado contrario, las líneas más afectadas por los desvíos han cedido clientes, ya que han perdido eficacia. Se trata, por ejemplo, de la 30, la 38 y la 21. Entre las que pierden y las que ganan, el balance del autobús urbano se equilibra o crece ligeramente.

 

Hay un último factor a tener en cuenta: la bicicleta. Para desplazamientos no demasiado largos y por el centro se está consolidando como una alternativa fiable. Además de los que van con su propio vehículo, el servicio Bizi mantiene su media de unos nueve usos al día, aunque ahora con más abonados y más bicicletas (1.300) tras la última ampliación.

Etiquetas