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Cuatro chicas tuvieron que ser asistidas por golpes de los cabezudos de San José

Los padres critican el comportamiento de la comparsa y no denuncian pero exigen disculpasLa comisión de fiestas alega que la responsabilidad es del propio cabezudo.

Imagen de archivo de la comparsa de cabezudos en el barrio de San José.
Cuatro chicas tuvieron que ser asistidas por golpes de los cabezudos de San José
GUILLERMO MESTRE

Correr delante de algunos cabezudos ya no es un juego apto para niños. En más de una ocasión, los tradicionales golpes de vara o látigo -se entiende que con poca fuerza y con un ánimo de diversión, no de lastimar- de las comparsas de cabezudos han derivado en algunos casos en hematomas y erosiones en piernas y brazos. Les ocurrió a cuatro amigas, de 15 años, a principios de este mes en las fiestas del barrio de San José.

Sin residir en esta zona de la ciudad, acudieron a ver la comparsa para divertirse un rato, pero acabaron con magulladuras y marcas ensangrentadas. Primero fueron asistidas en el centro de salud del barrio y después en el servicio de urgencias del hospital Miguel Servet.

«Nos llamaron a las 20.30 para que acudiéramos al centro médico. Mi hija tenía un dedo morado por una fisura y señales de un latigazo en el muslo. Otra de sus amigas estaba mucho peor, con marcas profundas en las dos piernas y los brazos», cuenta uno de los padres, que prefiere mantener en el anonimato de las niñas.

Fue el propio centro médico quien determinó que debían acudir a las urgencias del Servet. Allí, las trataron de las heridas y, según el protocolo habitual de actuación de la Seguridad Social, se dio parte de las lesiones al juzgado.

«Nosotros no hemos ido a la comisaría a denunciar. No queremos meternos en follones, por las niñas. Solo queremos que no se vuelva a repetir y que la junta de distrito o la comisión de fiestas tomen nota y pongan remedio», explica el padre. Una disculpa a las niñas, añade, tampoco estaría de más.

Según narran las menores, tres cabezudos -entre ellos el Payaso y el Ratón- las acorralaron y les dieron latigazos. «Los cabezudos siempre dan alguna zurra, es lo normal, pero no de esta manera. A una de ellas probablemente le quedarán cicatrices para siempre», insiste este progenitor.

Además, critica que, a raíz del suceso, le han comentado que esta práctica suele ser habitual en San José. «Me quedé de piedra cuando conté lo ocurrido y la gente me contestó que ya se sabía que en este barrio los cabezudos se preparan a conciencia», apunta.

Identificados por la Policía

Por su parte, el presidente de la comisión de fiestas del barrio, Chema Monreal, asegura que desconocía el altercado y que, desde hace años, la Policía Local toma nota del nombre y DNI de cada uno de los cabezudos y del personaje al que representan. «Por lo que la responsabilidad sería del cabezudo en cuestión», manifestó. En su opinión, «solo puede ocurrir algo así si se trata de algún chico nuevo que no mide bien la fuerza con la que da». Sin embargo, este año no ha habido nuevas incorporaciones.

No es la primera vez que los cabezudos pegan con demasiada fuerza. En las fiestas de Torrero del año 2005, una menor de 12 años precisó también se asistencia médica por daños en un costado y magulladuras en las piernas. En esa ocasión, la familia de la menor interpuso una denuncia contra dos cabezudos, el Payaso y el Morico.

La niña recibió el primer golpe del Payaso en un costado, que empezó a sangrar. Corrió hasta un taller mecánico, pero su dueño la echó y fue entonces cuando la alcanzó el Morico, quien le dio varios latigazos -con nudos- en las piernas. Un vecino avisó a la policía y la menor fue trasladada a urgencias de Servet.

Dos años después, un cabezudo fue multado con 200 euros por darle un escobazo a un policía local que estaba parando el tráfico en las fiestas de La Puebla de Alfindén. El agente puso una denuncia que acabó en el Juzgado de Instrucción número 10 de Zaragoza. El cabezudo, acusado de falta de respeto a la autoridad tuvo que declarar y pagar una multa de 360 euros, que fue reducida a 200.

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