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LA OFRENDA DE FLORES

1959-1979. El acto más emotivo

Lo cierto es que, se contara como se contase,era sin duda el acto más multitudinario de unas celebraciones que corrían paralelas a la evolución de los tiempos,las costumbres y las gentes.

1959-1979. El acto más emotivo
1959-1979. El acto más emotivo

En 1959, la segunda de las Ofrendas de Flores zaragozanas,sirvió para confirmar las expectativas creadas por la primera. La reina de las fiestas, María del Pilar de Yarza Mompeón, encabezó una numerosa comitiva de más de mil mujeres y centenares de niños, y colocó el primero de los ramos que formarían el manto de la Virgen, que los jardineros municipales,vestidos a la usanza aragonesa,componían con todo mimo.Al frente de las jóvenes que representaban a las provincias españolas, figuraba la «notable actriz» Aurora Bautista -la Agustina de Aragón en el entonces famoso filme de 1950 dirigido por Orduña -, que fue recibida con aclamaciones, y que llegaba desde Madrid al Pilar en cumplimiento de una promesa. De entre los numerosos grupos organizados de Coros y Danzas,destacaron las imponentes torres humanas de los «Xiquets de Tarragona», elevadas para ofrendar a la Virgen sus flores. Entretanto, de un helicóptero llovían pétalos sobre la plaza.

Un «santo capricho»

El empeño de quienes, desde la Comisión Permanente de Festejos, con Rodeles al frente, se encargaban de organizar la Ofrenda, por incrementar el número de participantes, se concretaba en continuas llamadas a la participación tanto individual como colectiva. Se apelaba a los barrios, a los colegios, a las agrupaciones, así como a toda mujer que dispusiese de un traje regional, a inscribirse en los días previos a la celebración de un acto que los mismos organizadores

calificaban ya, muy satisfechos, de «grandioso como ninguno». La prensa publicaba año tras año no sólo esos llamamientos, sino también las normas de participación, dada la «grandiosidad» que cada año se esperaba con fundamento que iba a tener la Ofrenda y el «aumento del entusiasmo» que para las autoridades era patente. La publicidad estaba cargada de ideología,con estilo pretendidamente familiar y lleno de una retórica devota francamente mejorable.A los niños y niñas se les decía en 1960: «Pedid a vuestros papás que os dejen participar en la Ofrenda, que os hagan el mejor regalo de vuestra vida, el traje regional».A los padres: «Padres, no neguéis a los pequeños este noble y santo capricho».Y exhortaba a los profesores:«Estimulad a esos niños para que acudan todos a los pies de nuestra Virgen».

En octubre de ese año tiene lugar un hecho singular. El director de cine José Ochoa ,con las actrices Lilian de Celis y Magda Pérez, llegan a Zaragoza para rodar escenas de la Ofrenda con destino a la película Alma aragonesa, melodrama folclórico

que habrá de estrenarse al año siguiente.En el programa de mano pudo leerse que «la Ofrenda de Flores a la Virgen, broche espectacular y emotivo del film», arrancó los aplausos del público la noche del estreno en Madrid,al igual que sucedería el 6 de febrero de 1961 en su «première» en la capital aragonesa, para cuyos ciudadanos estas tomas fueron las «más emotivas y espectaculares escenas de la película». Ese año se preveía la asistencia de unas tres mil muchachas ataviadas con el traje regional, pero desfilaron alrededor de seis mil y muchísimos niños. Las seis mil sillas que se colocaron en la plaza, en torno a la Virgen, fueron ocupadas en su totalidad.

La ruta ascendente que la ceremonia va recorriendo se convierte en prueba del «brillante éxito» de la Comisión de Festejos,pues se supera cada año.Así narra la prensa el éxito en 1962:«La Ofrenda de Flores -insistimos,cada vez mejor,cada vez más admirable- fue un acto digno del día de la Virgen. Los que la organizaron, los que con su presencia o su concurso la hicieron posible,pueden estar satisfechos».En 1963, la Comisión publicó una nota en la que, entre otras muestras de gratitud, decía: «No puede olvidar esta Comisión de Festejos el agradecimiento que se debe,por ser de justicia, a cuantos han intervenido y contribuido de modo activo al mayor esplendor de nuestras fiestas y muy especialmente al acto de la ofrenda de flores a la Santísima Virgen.Y en este capítulo de gracias merece especial mención la Prensa y Radio locales, así como el representante en Zaragoza de T.V.E., quienes con un entusiasmo y espíritu de colaboración verdaderamente magnífico,han dedicado grandes espacios a nuestros festejos publicando,además,cuantas notas han sido remitidas por esta Comisión. Y al patentizarlo así, esta Comisión se congratula y felicita también de que nuestras tradicionales fiestas de la Santísima Virgen del Pilar hayan alcanzado tan alto grado de interés, animación y concurrencia, haciendo votos para que en próximos años estos resultados sean superados».

El aumento incesante del número de oferentes implicaba un incremento de la duración.En 1963, año en que la florida comitiva comenzó a las diez y terminó a las doce de la mañana,se consideró el acto un tanto excesivo.Teniendo en cuenta que la mayor parte del cortejo la componían mujeres y niños, exigía un esfuerzo, una cierta resistencia física, lo que, a juicio de algunos, otorgaba de añadidura a la Ofrenda «el valor de una verdadera peregrinación al Pilar, con ese espíritu de sacrificio».

Aunque ya en 1960 había aparecido como portada de HERALDO DE ARAGÓN, en el día mayor de las fiestas, una alegoría a las flores ofrendadas a la Virgen, fue en 1964 cuando por primera vez se dedicó la portada explícitamente a la Ofrenda, con

una interpretación dibujada por Alberto Duce que alude a la participación multitudinaria de gentes de todas las edades, con presencia mayoritaria de mujeres y niños, a los variados trajes regionales y a los jardineros ataviados de baturros recibiendo los ramos para tejer el manto.

Una curiosa y singular ofrenda tuvo lugar un día antes de la oficial de flores del año 1965. Eléctricas Reunidas de Zaragoza donó a la basílica del Pilar, completando así la ofrenda que ya hiciese al templo de la Seo, la restauración completa de la instalación luminosa de las torres y cúpulas del templo y de la megafonía que repite el saludo mariano.Todo lo cual contribuía a la mayor belleza del edificio y,al mismo tiempo, a aumentar la brillantez de las celebraciones.

Un espectáculo único

Pese a que desde sus inicios la Ofrenda había sido transmitida por televisión, cobrará una especial relevancia en los últimos años sesenta, a causa del tratamiento informativo y la cobertura de los actos pilaristas por los medios audiovisuales, que amplificaron notablemente su eco. Una nota de prensa del jueves 13 de octubre de 1966 aludía al caso: «La gratitud de los zaragozanos y la nuestra en particular debe ocupar hoy un puesto de honor en las notas informativas de las Fiestas del Pilar de este año.Si hubo ciertos resquemores,que incluso se manifestaron,por creer escasa la atención que se prestaba a los actos de Zaragoza, con la jornada de ayer pueden darse por cancelados.Televisión Española envió a Zaragoza sus mejores equipos, sus más expresivos locutores y sus más inteligentes técnicos, y la Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar, espectáculo único en España de fervor y de colorido, fue televisada desde los mejores ángulos,otorgando un relieve extraordinario a incidentes de gran emoción y fuerza plástica que pasan inadvertidos para los propios espectadores. Pero ésta es la misión de los expertos tomavistas de la Televisión,y la cumplieron a la perfección. Comenzó la emisión poco después de las diez y media de la mañana y continuaba a las tres y media de la tarde en todo su apogeo, con interviús, referencias, planos complementarios y cuanto puede atraer la atención del televidente en un programa de esta naturaleza. España entera pudo enterarse bien del fervor de los españoles de todas las regiones en su homenaje a la Virgen del Pilar y de la solemnidad y grandeza de este día en Zaragoza.Radio Nacional, en colaboración con Radio Juventud, fue otra expresiva y emocionante demostración de afecto hacia Zaragoza. Su emisión de 20 horas recogió las notas más interesantes del gran día de la ciudad, de sus problemas, de su historia y de sus inquietudes en la actualidad.En general puede decirse que todos los medios de difusión,porque también las demás emisoras y muchos periódicos nos dedicaron amplios espacios, rindieron a Zaragoza un homenaje que merece nuestra mas honda gratitud y afecto».

Ese mismo año,el director de cine José Luis Borau y su equipo de filmación asistían a la Ofrenda para tomar vistas del acto destinadas a una serie de documentales sobre aspectos de la vida española y uno de los cuales, dirigido por el propio Borau, estaba dedicado a Zaragoza, su ciudad natal.

En 1968 la ofrenda se transmitió en directo y en color a Francia, Yugoslavia,  Holanda, Alemania y Suiza, países que formaban parte de la red de Eurovisión, fruto de la primera coproducción entre TVE y la ORTF, «hito en la historia de nuestra televisión» que permitiría, con los años, extender el color a toda la población, abandonando definitivamente el blanco y negro. Además de los motivos técnicos, la coproducción respondía a las demandas de esos países europeos, que veían en los festejos españoles uno de los motivos más fotogénicos para la televisión en color.

La joven Ofrenda pasa a ser «tradición»

Si algo pudo quedar claro a lo largo del decenio de los 60 fue la consolidación definitiva de la Ofrenda como «tradición» bella y emotiva, de la que, con una sola década de vida, podía alguien afirmar que no tenía «superación en ciudad alguna».Y, también,el que la palabra «participación» se había convertido en una de las esenciales para definir la esencia de la fiesta, como espectáculo para profanos y como acto de piedad religiosa: la idea de lo popular se había asentado en todos los modos de celebración. Esta tendencia fue potenciada por el proceso de la transición a la democracia, en cuyo

arranque se consolidó para largo la vertiente más popular y participativa de las fiestas. A finales de la década,en 1978, junto al programa oficial confeccionado por la Comisión de Festejos del Ayuntamiento, apareció también una nutrida  programación de actos populares impulsados por organizaciones vecinales y de barrios y una serie larga de entidades,incluidos partidos políticos.No se trataba de «dar la batalla» a los festejos programados de modo oficial,sino de aumentar el tono popular de los días pilaristas,con las miras de puestas en que el futuro Ayuntamiento democrático,que habría de surgir de las urnas en las elecciones municipales, organizase las fiestas del Pilar 79 no encerrado en un reducto oficialista, sino abierto a todas las sugerencias de entidades,organismos,partidos o asociaciones que,por diversas vías y modos,representaban al pueblo zaragozano.

De este modo y para ponerse a tono,empiezan a cambiar las crónicas festivas,hasta entonces bastante previsibles como encargadas de añadir realce a las cenas municipales de gala en la Lonja con motivo de la presentación de la reina, a la que asistían las autoridades y la alta sociedad zaragozana. En 1978 ya no se programa este acto, que parecía tan arraigado, y al año siguiente desaparece definitivamente la figura de la reina de las fiestas,lo que suscitó algunas críticas,pero también alabanzas. La Ofrenda de Flores empezará a ocupar un lugar destacado en las crónicas, a medida que las gentes van volcándose más y más en ella y conforme las autoridades encargadas van perfeccionando su desarrollo y organización. Las transformaciones fueron puntualmente recogidas por la prensa, que atestiguó cómo el aire fresco de la democracia alcanzaba también a las fiestas.

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