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LOS ÚLTIMOS PREPARATIVOS

Profesionalidad y cariño en las horas previas

Diez días antes de la procesión, el museo cierra sus puertas y un pequeño pero entusiasta equipo pone a punto los faroles. Se revisa cada pieza de cristal y el sistema de iluminación. Una labor delicada

El cristal, a punto
Profesionalidad y cariño en las horas previas
OLIVER DUCH

El mantenimiento del Rosario de Cristal no es una tarea compleja pero sí sumamente delicada. Tanto, que desde el mismo momento en que entra el último farol en el museo, en la noche del 13 de octubre, se empiezan a revisar todos sus componentes. "Cada año es distinto -asegura Jesús Juste, que supervisa los elementos artísticos de cristal y metal-. Pero, por término medio, se vienen a romper 10 o 12 cristales de los faroles de mano. Y luego están las carrozas. Algunas de ellas se mueven todavía con ruedas de galeras y tienen estructuras antiguas que hay que supervisar y, si tienen daños, soldar". Son muchos los ojos que repasan las piezas una vez entran en el museo. Los primeros, los de la propia cofradía del Rosario. En la segunda quincena de octubre se empieza ya a reparar y reponer el material dañado. Los faroles vuelven a su emplazamiento original en el museo y a renglón seguido se empieza a evaluar la situación y a pensar, en función de la disposición económica, en la posibilidad de mejora.

Este año, por ejemplo, se ha dotado de barras de empuje nuevas a una de las carrozas. Los que se ocupaban de portar el farol de la Santa Capilla tenían dificultades para hacerlo porque estaban muy altas. También se ha cambiado la carroza en la que era transportado el farol del Alcázar. Dicho así no parece gran cosa, pero hubo que emplear cuatro gatos hidráulicos con capacidad para levantar dos toneladas cada uno, para levantar el farol propiamente dicho y sustituir la estructura vieja por la nueva. Una labor delicadísima.

"Lo primero es la conservación, hay que estar muy encima de los faroles para que no se deterioren -señala Jesús Juste-. Y, luego, confiar en que los grupos sean lo más cuidadosos posible". En los días previos a la procesión, un equipo de voluntarios y especialistas supervisa todos los detalles para que todo esté a punto y nada falle.

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