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Visita turística con zanjas y vallas

Las obras del tranvía afectan también a los turistas. Los accesos a los hoteles son el principal problema. La web municipal y la oficina de la plaza del Pilar ofrecen información de los desvíos.

César Augusto en obras, con varios hoteles al fondo
Visita turística con zanjas y vallas
P. F.

Tras superar el atasco del paseo de Constitución, el bus turístico atraviesa la plaza Paraíso, junto a las vallas y las máquinas de obras. La megafonía habla del Paraninfo y obvia las obras. El bus sigue después su recorrido habitual rumbo a la Aljafería y la Expo. El turismo también se ve afectado por las obras del tranvía.

El bus turístico ha modificado su recorrido por las obras: antes pasaba por el Coso Alto, César Augusto e Independencia y ahora va por el paseo la Mina, Constitución y plaza Paraíso. La ciudad se adapta a las obras y el turismo, también. En la web municipal y en la oficina de la plaza del Pilar ofrecen amplia información sobre los desvíos y las afecciones, pero a muchos visitantes les pilla por sorpresa.

«Llegué el miércoles de Miami. No sabía que había obras, cogí el taxi en Delicias y el taxista me avisó de que no me podría llevar hasta la puerta del hotel, el Alfonso, en el Coso. Las obras son una pequeña molestia», afirma Ignacio Mongay, oscense de 61 años afincado en EE. UU desde hace 29. En Miami dirige un restaurante. Ahora ha venido a hacer turismo y ver a la familia. «Me gusta mucho Zaragoza pese a las obras. Estoy deseando ver cómo han quedado las riberas del Ebro y la Expo», cuenta.

Los turistas descubren las obras al llegar a Zaragoza. No hay información ni en los accesos a la ciudad por carretera ni en la estación intermodal. Salvo el primer día de obras, no está habiendo problemas en el puente de Santiago y los turistas que acuden con coche llegan más o menos bien hasta la plaza del Pilar.

«Venimos de Aranjuez y vamos a la playa. Hemos parado solo un rato para ver la plaza del Pilar. Había muchas obras en la autovía y en la entrada, pero nos han indicado bien, la gente es muy amable y hemos llegado sin problemas», señalan Consuelo Lorenzo y Alejandrino Cerrato.

«Vamos a estar dos días en Zaragoza y luego iremos a la Costa Brava. Pese a las obras, hemos llegado bien», cuentan Daniel Martínez, con su mujer Françoise y sus hijas Lea, Mael y Romane, que vienen desde Suiza.

«Hay mucha información y no está habiendo ningún problema. Estamos en contacto con la empresa del Tranvía y con HORECA para tratar el tema de los accesos a los hoteles. Recomendamos a los turistas que dejen el coche y acudan a los puntos turísticos en transporte público», afirma Inmaculada Armisén, gerente de Zaragoza Turismo.

En la oficina de la plaza del Pilar tienen folletos del nuevo recorrido del bus turístico, el plan de tráfico del entorno del Mercado Central y -desde ayer- los desvíos de las líneas de TUZSA. «No hemos tenido quejas, pero sí muchas preguntas. Nos preguntan sobre todo por los autobuses. Las obras no afectan mucho al centro histórico», apunta la informadora Edurne Rojas.

«Afectan totalmente. A los guías nos limitan mucho nuestro trabajo. Ya no podemos hacer panorámicas en bus de la ciudad, solo recorridos peatonales por el entorno de la plaza del Pilar. Sin Independencia, el Coso y César Augusto los turistas se pierden un tercio de la historia de la ciudad», opina Noé Larraz, de la empresa Guías Locales de Zaragoza. «Hay varios hoteles en el centro muy afectados y puede haber problemas para los autobuses que llegan por el puente de Santiago», añade.

Hoteles: problemas de accesos e imagen

Los accesos a los hoteles son una de las principales afecciones al turismo. Los hosteleros se lamentan del momento elegido para acometer las obras, ahora que están sufriendo la crisis post Expo.

«Muchos clientes se pierden para llegar hasta el hotel, sobre todo los que vienen de Madrid o tienen que cruzar la ciudad. En nuestro caso, el acceso no ha cambiado, es por la calle Salduba. Pero luego hay que dar mucha vuelta para ir a aparcar. Las obras afectan a la imagen y al negocio», afirma Nacho Guinea, director del hotel Catalonia en la plaza del Justicia.

«El principal problema es el acceso, los clientes llegan muy desorientados y eso siempre es una molestia. Las webs y los navegadores no están actualizados con los desvíos y mucha gente se pierde», apunta -con los ruidos de las obras de fondo- Marcos Martínez, director del hotel Hispania, en la avenida de César Augusto. «Es un momento muy difícil: están las obras, el contrato de Ryanair en el aire y la situación de crisis actual», reflexiona.

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