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Zaragoza
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2º FASE DE LAS OBRAS

Los taxistas critican que el tranvía elimine paradas

Desde la asociación piden que el Ayuntamiento los escuche, y temen «que el gremio estalle muy pronto».

«Es como si te dijeran que tienes que trabajar, y luego no te dejaran trabajar». Así define Rubén Royo la situación que viven los taxistas de Zaragoza. El comienzo de las obras del tranvía cortó numerosas calles por toda la ciudad, muchas de las cuales albergaban paradas de taxi. «Ahora con la crisis es cuando más las necesitamos», añade Royo. Pero los problemas para estos conductores no acaban aquí. Algunos taxistas como José Andrés Pérez Sicilia denuncian que el tranvía «se mete por donde quiere», sin tener en cuenta el tráfico que circulaba antes.

Las paradas resultan «imprescindibles» para el negocio, según afirma el taxista José Andrés Pérez Sicilia. Antes podía pararse en el paseo de Independencia, o en la avenida de María Zambrano, pero las obras del tranvía se lo impiden. Desde la Asociación Provincial de Auto-Taxi de Zaragoza denuncian la continua desaparición de los puntos de detención en los últimos años: «El Ayuntamiento ha suprimido varias estaciones de taxi porque necesitaban aparcamientos, o zonas de carga y descarga».

Estas acciones del Consistorio son solo una muestra, según los taxistas, del «olvido» municipal al que ha sido relegado el sector. «Nos piden que estemos en la calle, que saquemos más vehículos, pero luego van y nos quitan las paradas. Es un sinsentido», comenta Rubén Royo. Sin embargo, el Ayuntamiento no es el único que trata mal al gremio, como explica Royo: «Nos paramos en doble fila para coger a algún cliente y en seguida viene la policía y nos dice que nos vayamos». Y es que, según los taxistas, las obras hacen «casi imposible» prestar servicio en Zaragoza.

Las rutas alternativas, obligatorias para circular por la capital, hacen subir el taxímetro más de lo normal. Manuel Andrés explica que no todos los clientes pueden asumir la subida de precios: «Los ancianitos lo cogerán una vez, quizás dos, pero a la tercera ya no lo harán, porque no podrán». Andrés añade que el colectivo que más utiliza los taxis, las personas mayores, «nos usan porque no se atreven a coger el bus».

Olvidados por el proyecto

El desarrollo de los trabajos de la segunda fase del tranvía solo suscita críticas negativas en el sector. Durante la semana pasada los vehículos que circulaban por el paseo de Echegaray y Caballero podían girar a la izquierda al llegar al puente de Santiago, pero esta maniobra quedó prohibida desde el martes, excepto para el transporte urbano. Desde la Asociación Provincial piden que se les permita realizar los mismos recorridos que los buses. Otra de las reivindicaciones de la entidad es que el Ayuntamiento autorice a los taxistas circular por la plataforma desde el paseo de Independencia hasta el final de la avenida de César Augusto, «como en todas las demás ciudades que tienen tranvía».

Los taxistas critican el recorrido trazado por el Ayuntamiento, quien «se ha limitado a incrustar el tranvía en un mapa de Zaragoza, sin importarle el resto del tráfico», según ellos. Manuel Andrés denuncia la falta de apoyo del Consistorio, al que acusa de permanecer inmóvil: «Tendrían que ayudar al taxi y hacerlo rentable. Lo hacen con el bus urbano y lo hacen con el tranvía, pues que lo hagan también con el taxi».

Todos los chóferes comentan el mal momento que están atravesando. José Andrés Pérez Sicilia reconoce que el promedio de carreras es «muy bajo, una cada hora o así». En una mañana buena, como la del martes, José Andrés transportó a nueve clientes. La Asociación Provincial del Auto-Taxi avisa de que «algunos no podrán aguantar ni tres meses, conque para soportar todas las obras». Los taxistas escribieron una carta al Justicia de Aragón, solicitando que mediara entre el gremio y el Ayuntamiento, pero no descartar más acciones: «Tenemos que hacer algo. El gremio puede estallar, y muy pronto».

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