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TRIBUNALES

El jurado declara inocente al camionero que asfixió al vecino de La Joyosa

Dice que lo hizo en legítima defensa y movido por el miedo insuperable que le causó la víctima al abordarle.

No culpable. Tras ocho horas de deliberación, el tribunal popular que ha juzgado a Emilio Martínez Moreno, de 32 años, por matar a José Manuel López Paúl, de 58, decidió declararle no responsable del homicidio del vecino de La Joyosa. El jurado reconoce que fue él quien lo mató, aunque lo hizo en «legítima defensa» y movido por el «miedo insuperable» que le causó que la víctima accediera de «forma inesperada» y «sin autorización» a la cabina del camión en la que él dormía. Entiende así que José Manuel López invadió su intimidad y que Emilio Martínez «no pudo actuar de otra manera y con consecuencias menos graves».

Es más, acogiendo las dos tesis fundamentales planteadas por la defensa, ejercida por los abogados Javier Osés y Soraya Laborda, el tribunal popular considera probado que el hecho de que Emilio Martínez cogiera a la víctima por el cuello y le apretara con fuerza hasta causarle la muerte por asfixia y le rompiera la tráquea «estuvo justificado por el miedo que sintió (de que José Manuel López fuera a matarle) y que no pudo controlar».

Con estas dos eximentes completas, la sentencia que el magistrado Alfonso Ballestín dictó en la misma Audiencia no pudo ser otra que la absolución. El camionero, que llevaba nueve meses en prisión provisional, rompió a llorar al escuchar el fallo del juez y la orden de que fuera puesto inmediatamente en libertad. La reacción del hermano de la víctima fue muy distinta, pues, de forma callada y discreta, se levantó y abandonó la sala.

El crimen ocurrió el 8 de agosto de 2010 en la explanada de la gasolinera de BP de la localidad zaragozana de La Joyosa. El cuerpo de la víctima, sin camisa, descalzo -las zapatillas estaban dentro del camión-, con los pantalones desabrochados y algo bajados, como los calzoncillos, fue encontrado en el suelo, junto a la cabina del vehículo. Además de la tráquea rota y lesiones en el cuello producto de la fuerza que ejerció el acusado hasta asfixiarle, tenía tres costillas rotas y lesiones en la cara compatibles con una caída.

«Escasos restos orgánicos»

El jurado reconoce que José Manuel López y Emilio José Martínez llegaron a hablar en el restaurante de la estación de servicio en la que estaba aparcado el camión, pero que «no está probado» que salieran juntos.

El jurado no explica cómo la víctima accedió a la cabina del camión, una vez que Martínez estaba dentro, e incluso no ve probado que López Paúl la alcanzara. No obstante, creen que este «alcanzó la zona de la litera, pero que no se echó en ella», conclusión que sacan por «los escasos restos orgánicos» que se encontraron de él en las sábanas y en la almohada.

Para el tribunal popular, durante la vista no se probó que hubiera «intencionalidad» en el acusado de causar la muerte aunque esta tampoco fue «accidental». Aprecian que lo que hubo fue un «uso de la fuerza incontrolado». «Justificamos su actuación por haberse visto agredida su intimidad y no conocer las intenciones de la persona que accede a la cabina», relató el jurado.

El abogado de la familia del fallecido, Carlos Espasa, manifestó que estudiará la posibilidad de un recurso, ya que entiende que es un «veredicto que incurre en contradicciones». También lamentó que el caso se haya convertido en un juicio moral contra su cliente, en alusión a su opción sexual.

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