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Intentó estrangular a su mujer con un cable, pero se libra por homicidio frustrado

La víctima llegó a perder el conocimiento, pero la Audiencia considera que las acusaciones se 'olvidaron' de pedir una prueba forense para demostrar la intención de matar.

Jenel S.
Intentó estrangular a su mujer con un cable, pero se libra por homicidio frustrado
OLIVER DUCH

El 6 de diciembre de 2009, Jenel S. se encerró en una habitación con su esposa y empezó a propinarle puñetazos en el abdomen y en la espalda. Cuando cayó sobre la cama, su marido se sentó encima de ella, la inmovilizó y le rodeó el cuello con una alargadera eléctrica y comenzó a apretar. La mujer perdió el conocimiento, y no lo recuperó hasta que su agresor le echó un jarro de agua en el rostro.

La Sección Primera de la Audiencia de Zaragoza ha dictado una sentencia en la que considera probados estos hechos. Sin embargo, se reconoce incapaz de condenar al acusado de un delito de tentativa de homicidio, como pedían tanto el fiscal como la acusación particular. Y lo hace porque no se practicaron las pruebas necesarias para demostrar la intención de matar del marido. El tribunal recrimina a las acusaciones que no contaran con los forenses a la hora de celebrar el juicio y les recuerda que estos podrían haber ilustrado a la Sala sobre las erosiones del cuello de la víctima.

El acusado se enfrentaba a 13 años y 9 meses de prisión, ya que además de por la tentativa de homicidio, se le juzgaba por delitos de lesiones, maltrato familiar habitual y amenazas. Pero al no apreciarse el homicidio, la pena se ha visto sensiblemente reducida. De hecho, el maltratador solo deberá cumplir cuatro años de prisión e indemnizar a su esposa con 300 euros por las lesiones y 3.000 por los daños morales. Se le prohibe también acercarse o comunicarse con ella por un periodo de doce años, en los que tampoco le estará permitido tener o portar armas.

La pareja contrajo matrimonio en Rumanía en el año 1987, y se trasladó a España en 2004. Aunque la mujer declaró que era víctima de malos desde hacía bastante tiempo, no los denunció hasta diciembre de 2009, cuando intentó estrangularla. Él admitió ser «celoso» y el tribunal considera ahora probado que las agresiones se producían casi todos los meses, y que fueron «el miedo y la angustia» los que impidieron a la mujer denunciar.

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