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La Policía consigue abortar tres secuestros exprés

Los tres detenidos, a los que juez envió anoche a prisión, iban a asaltar a las víctimas a la salida de sus casas para retenerlos dentro de ellas.

El titular del Juzgado de Instrucción número 12, encargado ayer de la guardia, dictó anoche auto de prisión provisional para tres delincuentes que planeaban perpetrar tres secuestros exprés en Zaragoza. Los planes de estos delincuentes se fueron al traste el pasado martes, cuando funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía procedieron a su detención. Habían elegido como víctimas a tres empresarios de la capital aragonesa, a los que habían sometido a meticulosos y discretos seguimientos para preparar los golpes.

Según fuentes de la Jefatura Superior, la intención de los delincuentes era asaltar a sus víctimas a la salida de sus respectivos domicilios. En ese momento, se abalanzarían sobre ellos y les obligarían a volver a entrar. Aunque pretendían sorprender a los empresarios cuando estuvieran solos, parece que tampoco descartaban acceder a las viviendas cuando otros miembros de la familia estuvieran en el interior. En cualquier caso, lo que pretendían era exigir una importante cantidad de dinero por la liberación sus rehenes.

Los tres detenidos, todos de nacionalidad española, han sido identificados como A. S. P, de 45 años, F. H. F., de 54, y F. S. O. B., de 51. Todos ellos tienen antecedentes policiales, pero no por hechos similares.

Según ha podido saber este periódico, han sido las escuchas telefónicas las que han permitido abortar los planes de la banda. Al parecer, el juez había autorizado pinchar el número de alguno de los detenidos porque se le relacionaba con otra investigación. Y gracias a estas grabaciones, los agentes se percataron de que estaban planificando un secuestro.

La Policía comprobó que la víctima elegida era un hostelero de la ciudad, del que parecían tener valiosa información. De hecho, sabían donde vivía y cómo era la distribución interior de su vivienda. Según fuentes próximas al caso, estos datos los habían obtenido a través de un albañil que había trabajado en la casa y que se encuentra entre los detenidos.

Una vez arrestadas estas tres personas, la Jefatura Superior se puso en contacto con el empresario para informarle de lo sucedido. Este se mostró asustado y bastante sorprendido, ya que no se había percatado de que nadie estuviera siguiéndole.

Este primer intento frustrado de secuestro ha servido para descubrir que los delincuentes estaban planificando los otros dos golpes.

Otra intentona frustrada en 2009

No es la primera vez que los cuerpos de seguridad del Estado abortan un secuestro 'exprés' en la provincia de Zaragoza. En septiembre de 2009, la Guardia Civil desbarató los planes que había tramado otro grupo de delincuentes para asaltar la casa de una empresaria y apoderarse del dinero y objetos de valor que guardaba en casa. Tras más de un mes de investigación, vigilancias y escuchas, los agentes decidieron intervenir antes de que llevaran a cabo el robo, ya que temieron que la víctima pudiera sufrir algún daño.

Los detenidos, tres hombres y una mujer, todos de nacionalidad española, quedaron entonces en libertad provisional. Sobre uno de ellos se dictó una orden de alejamiento de la propiedad de la víctima, puesto que vivían en el mismo pueblo.

La Guardia Civil llevaba al menos 40 días investigando a los delincuentes y sabía que la víctima elegida era una empresaria en cuya casa había trabajado hace un tiempo uno de los detenidos en unas reformas. Por este motivo, conocía dónde tenía la caja fuerte y cómo acceder a ella. Así, junto con sus tres cómplices, tramaron asaltarla. Antes, la vigilaron y tenían estudiados sus horarios de llegada y salida y sus costumbres. De hecho, pensaban aprovechar el momento en que la mujer iba habitualmente a atender a su madre, que vivía en una casa cercana, para abordarla cuando regresara y, amenazándola con una jeringuilla, obligarla a entrar a su vivienda y entregarles el dinero.

Sin embargo, sus planes se vieron frustrados por la intervención de la Policía Judicial de la Guardia Civil. Los agentes, conocedores de sus intenciones, intervinieron -con autorización judicial- los teléfonos de los implicados y los sometieron a vigilancias, así como a la víctima, la cual estuvo en todo momento controlada y protegida por los funcionarios, según explicaron las mismas fuentes

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