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Zaragoza
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Un robo temerario y lucrativo

El juez envía a prisión a diez miembros de la banda que robaba camiones en marcha

La Guardia Civil les atribuye la autoría de medio centenar de delitos cometidos en los dos últimos meses en la autovía Mudéjar, a su paso por Zaragoza, Teruel, Castellón y Valencia.

El titular del Juzgado de Daroca envió ayer a prisión a los diez ciudadanos rumanos que fueron detenidos el pasado martes como presuntos miembros de una banda organizada que se dedicaba a asaltar camiones en marcha, principalmente en la autovía de Mudéjar, y que han llegado a cometer medio centenar de delitos. Aunque las diligencias permanecen secretas, sí que ha trascendido que los delitos que se les atribuyen son robo con fuerza continuado, falsificación documental, receptación, contra la seguridad vial y asociación ilícita. El ámbito de actuación de este grupo se extiende a las provincias de Zaragoza, Teruel, Castellón y Valencia.

Los diez supuestos delincuentes _–todos hombres de edades comprendidas entre 22 y 55 años– habían almacenado en la localidad zaragozana de Épila la abundante mercancía sustraída a lo largo de estos dos últimos meses y se disponían a abandonar España. Esto precipitó la intervención de los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, los cuales llevaban desde el pasado noviembre tras sus pasos.

El operativo policial se organizó tras las denuncias presentadas el 20 de noviembre por dos camioneros, uno de Valencia y otro de Zaragoza, que afirmaron haber sido desvalijados mientras circulaban por la A-23, a pesar de que no se habían parado en ningún momento, como reflejaban los tacógrafos de sus respectivos vehículos. Los conductores detectaron las sustracciones al llegar a sus destinos. Esa misma madrugada la Guardia Civil encontró tiradas en la autovía Mudéjar, a la altura de Villafranca del Campo, tres cajas con monitores de ordenador, procedentes de uno de los camiones asaltados, un vehículo perteneciente a una empresa de mensajería que hace el trayecto Zaragoza-Valencia. El chófer presentó la denuncia al llegar a su destino, Paiporta, a 30 kilómetros de la capital valenciana.

El otro camión iba de Castellón a Zaragoza cargado de jamones y fue en la capital aragonesa cuando el conductor lo puso en conocimiento de los agentes. Al igual que en el caso anterior, el chófer no se dio cuenta que estaba siendo asaltado durante el trayecto. Lo único de lo que se percató es que el portón trasero estaba abierto cuando llegó a su destino.Sorprendidos en plena faena

Cinco días después –el 25 de noviembre– una patrulla de Guardia Civil de Teruel sorprendió a tres de estos delincuentes cuando se disponían a asaltar un camión que subía por el puerto de Paniza. Los tres fueron puestos a disposición del juez de Daroca, que los dejó en libertad con cargos de robo con fuerza. Al mismo tiempo, el instructor les impuso la obligación de comparecer ante él tantas veces como fueran requeridos y decretó el secreto de las diligencias. Desde entonces y visto el resultado, es de suponer que los agentes no les perdieron de vista porque el pasado martes dos de ellos volvieron a ser arrestados con el resto de la banda.

Ocho de los presuntos ladrones, defendidos por la letrada Olga Oseira, fueron detenidos en Épila y otros dos en la localidad valenciana de Alzira. Los diez fueron llevados ante el juez de Daroca, que en esta ocasión y aunque negaron tener cualquier relación con los hechos que se les imputan, los mandó a todos a prisión de forma preventiva.

Los funcionarios, que bautizaron esta investigación como Operación Apache, les han intervenido multitud de objetos robados, entre ellos muchos productos informáticos, además de vehículos y herramientas.

El método que utiliza esta banda es similar al empleado por otra que entre 2006 y 2009 actuó en la Comunidad Valenciana y que también fue desarticulada por la Guardia Civil. Entonces detuvieron a 23 de sus integrantes, pero es posible que alguno de ellos ya esté fuera de prisión y haya reorganizado el grupo.

Estos delincuentes actúan de noche y aprovechando las pendientes de la carretera, donde los vehículos pesados circulan a menos velocidad. Normalmente llevan dos coches, uno de los cuales se sitúa delante de camión elegido, para forzarle a ir más despacio todavía. Simultáneamente, el segundo turismo -dotado con techo solar- se coloca pegado detrás del camión, para que el chófer no pueda verles por los retrovisores. Una vez adecuada la velocidad, uno de los ladrones salta desde el capó del coche y se cuelga con arneses de la parte trasera del remolque del trailer. Tras forzar la puerta, se cuela dentro, coge mercancía y la va arrojando al vehículo, intentando introducirla por la ventana del techo. Cuando hacen acopio de todo lo que les cabe, se separan del camión sin levantar sospechas y el conductor sigue su ruta sin saber que le han robado en el camino.

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