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TRANSPORTE URBANO EN ZARAGOZA

El tranvía acelera por el centro

Los convoyes comenzaron ayer a intensificar su presencia en Gran Vía, después de semanas en las que apenas se habían asomado. Hasta el viernes, cuatro Urbos 3 recorreran sin parar todo el eje tranviario.

El tranvía enfila la vía de escape por el bulevar de Gran Vía ante la mirada de los viandantes.
El tranvía acelera por el centro
ESTHER CASAS

Después de unos pocos paseos por la zona, que casi se pudieron contar con los dedos de las manos, el tranvía comenzó ayer a intensificar su presencia en el centro. Este viernes empiezan las marchas en blanco -la simulación del servicio comercial sin pasajeros- y los Urbos 3 estos días se van a dejar ver con frecuencia por Gran Vía. Desde ayer y hasta el jueves, cuatro tranvías van a estar haciendo continuamente el recorrido completo desde Valdespartera.

Los vecinos del joven barrio ya se han familiarizado con este nuevo medio de transporte, que lleva semanas de pruebas por el sur de la ciudad. Sin embargo, los viandantes de Gran Vía lo han podido ver en contadas ocasiones. Por eso, la expectación que levanta es máxima cada vez que enfila el camino hacia la plaza de Paraíso. Miradas curiosas y móviles haciendo fotos acompañan el paso de los trenes.

La instalación de césped natural en tramos de Valdespartera, en Vía Ibérica y en Isabel la Católica ha dificultado hasta ahora la llegada de los convoyes al centro de la ciudad, ya que estos no pueden pasar cuando hay trabajos de colocación del tapete verde. De hecho, esta semana se está colocando hierba en los carriles de Vía Ibérica de sentido entrada a la ciudad, por lo que los tranvías deben circular en contradirección para acercarse a Gran Vía.

Ayer, muchos vecinos se sorprendieron por su presencia. «Solo lo había visto de lejos», comentaba Rubén Eito, quien calificaba al tranvía de «silencioso y espacioso» en comparación con los autobuses. Las opiniones, como siempre, son para todos los gustos, pero en lo que coincide la mayoría es en sus ganas de estrenar los convoyes. «Ya puede funcionar bien, porque después de toda la guerra que han dado con las obras y de los follones que se montan con el tráfico...», opinaba Aurelio Martínez, vecino de la zona que detuvo su paseo vespertino para observar de cerca los convoyes. Paulica Teodorescu y su hijo Ion decían tener «mucha ilusión» por subirse al tranvía. Rafael Sánchez, otro de los curiosos que ayer veían moverse al Urbos 3, opinaba que el nuevo medio de transporte «será muy útil para la ciudad».

Cuando entra en Gran Vía, la campana del tranvía apenas deja de sonar. Peatones esperando a cruzar sobre los raíles, bicicletas circulando por la plataforma tranviaria... Hay muchos peligros y los conductores de los convoyes toman sus precauciones. «La gente se va a tener que andar con ojo, porque hay mucho imprudente y el tranvía va rápido», observaba María Antonia Pérez.

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