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Zaragoza
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TRIBUNALES

Comienza el juicio contra los asaltantes que se hacían pasar por agentes

Ocho jóvenes son acusados de haber entrado en un domicilio de Santa Isabel para robar a sus moradores, a los que esposaron y maltrataron.

El juicio contra ocho jóvenes acusados de robar en varios domicilios, a los que accedían fingiendo ser guardias civiles o policías, ha comenzado en la Audiencia de Zaragoza, donde el fiscal ha ratificado su petición de una pena que en total suma 185 años de cárcel.

La vista se ha iniciado en la sección sexta con el testimonio de los acusados, tres de los cuales (Ángel Rodríguez, venezolano; Juan Ramón Bernal y Diego Fernando Mora, colombianos) se han negado a declarar, y de varios testigos.

Los que sí han respondido a las preguntas del fiscal, de los abogados de la defensa y de la acusación particular han sido el español Enrique Vera; el dominicano Joel Adalberto Valdez y los colombianos Jarlín García, Guillermo Andrés Rodríguez y Frank Norly Tobon.

Se les acusa de robar en un domicilio en Ontigola (Toledo), el 16 de noviembre de 2009, de donde lograron llevarse 2.000 euros, equipos informáticos y un reloj, entre otros efectos, después de atar y tumbar a la dueña de la casa.

También de lo ocurrido, el 16 de marzo, en un domicilio ubicado en el barrio de Santa Isabel de Zaragoza, al que tres de ellos accedieron después de identificarse como funcionarios policiales ante la propietaria del inmueble, mientras el resto realizaban labores de vigilancia en el exterior.

Una vez dentro, esposaron a la mujer, a su compañero sentimental y a un amigo de éstos que se encontraba en la casa y les pidieron el dinero en efectivo que pudieran tener en el domicilio, a la vez que los golpeaban y les agredían con pistolas eléctricas que emitían descargas, según han relatado las tres víctimas.

Conocían datos personales

Los asaltantes, que se comunicaban mediante radiotransmisores con los que se encontraban en el exterior, permanecieron en el domicilio unas cinco horas, hasta que una de las víctimas, un hombre, pudo soltarse y huir para pedir ayuda.

Los imputados sabían muchos detalles de la casa y de la vida de sus víctimas, según pudieron apreciar por sus conversaciones y preguntas, y llegaron a pedirle a la mujer las llaves de otra vivienda que poseía en Pinseque, donde finalmente se trasladaron varios de los que esperaban en el exterior, aunque allí no encontraron nada.

A uno de los acusados, Ángel Rodríguez, también se le ha imputado una agresión sexual a la mujer, quien le ha reconocido como una de las personas que estaban en el inmueble, al igual que a otros de los imputados, ya que frecuentaban la discoteca que ella regentaba hace tres años.

En el juicio también han declarado dos jóvenes, uno al que los acusados intentaron robar haciéndose pasar por policías, aunque no les creyó y no les dejó entrar en su vivienda, y otro al que le robaron un ordenador portátil que tenía en un vehículo, en un garaje, del que pudo huir a través de un ascensor después de ver a un grupo de personas encapuchadas.

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