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HOSTELERÍA EN ZARAGOZA

Guerra de precios en San Pedro Nolasco

Los mal avenidos cafés y bares de la plaza de San Pedro Nolasco se han enzarzado en una guerra de precios, en virtud de la cual se puede disfrutar de un cortado por 50 céntimos o de un completo vermú por 1,50 euros.

Un cartel anuncia las ofertas del día, ayer, en la plaza San Pedro Nolasco.
Guerra de precios en San Pedro Nolasco
óLIVER DUCH

«El deporte nacional es quejarse y criticar, pero es más fácil acusar a los demás que atreverse a dar el paso». Carlos Hernando, propietario del bar Stemar, reconoce que con su agresiva política de precios ha destapado la caja de los truenos en la plaza de San Pedro Nolasco. Durante una década una 'entente cordiale' entre los diferentes locales permitió que, por ejemplo, el precio del café cortado se mantuviera en 1,10 euros; hoy, sin embargo, se puede tomar un café por 0,50 euros o disfrutar de un completo desayuno por un solo euro.

«Todo comenzó en agosto, cuando el resto de locales estábamos cerrados y el Stemar tiró los precios», comentaba ayer Mateo Cadena, del Salero, que también ha iniciado una singular campaña de descuentos. «Nos bajamos las bragas y los calzoncillos hasta los tobillos», reza un elocuente cartel a las puertas de su local, donde se ofrecen -por ejemplo- tostadas o montaditos con bebida a 1,50 euros. «Antes servíamos unos 25 cafés al día, ahora ponemos en torno a 200. Es rentable porque el que entra a tomarse un café, probablemente, vuelva por la noche a cenar de carta», continúa Cadena, que advirtió a sus vecinos -La Papá Arrugá y La Calzorras- de que iba a lanzar estas ofertas «para que no se 'rebotaran'». Pedro Belenguer, de La Calzorras, duda de que «con esos precios se pueda ganar dinero», y prefiere premiar la fidelidad de sus clientes con los 'bonos' de café y desayunos que puso en práctica hace tres años. En su bar -el local más veterano de la plaza, junto a la Nicolasa, ambos abrieron en 1989- se entrega una tarjeta, que se va sellando hasta conseguir consumiciones gratis. «Yo vengo a ganarme la vida y no a tocar las narices a nadie», dice Belenguer, que reconoce que «cada cual con su negocio hace lo que quiere» y que el reclamo de los precios es infalible porque «ahora por veinte céntimos uno vende hasta a su madre».

Economía de guerra

Quienes se frotan las manos con este rifirrafe son los vecinos y clientes de la plaza, muchos de los cuales son funcionarios de las cercanas oficinas de la DGA y recuerdan que «como los sueldos se han recortado, toca poner en práctica una economía de guerra». Ahora pueden elegir entre unos y otros bares, aunque el Stemar, al ser el primero en dar el golpe, ha percibido que su clientela ha ascendido más de un 30%. «Se estrecha el margen de beneficio pero no queremos ganar un mil por cien», afirma su propietario, para quien beneficia más que «haya mucha rotación porque así te aseguras que habrá caja todos los días». En sus pizarras se indica que el café 'gourmet' y una pieza de bollería cuesta apenas un euro y que las tapas más elaboradas junto a una cerveza valen dos. «Hemos pasado de servir unos treinta desayunos diarios a más de 200. De cien tapas, ahora despachamos unas 400», cuantifican, apuntando que lo más importante, sin embargo, es que «de cuatro puestos de trabajo en el bar y restaurante, ahora estamos pagando doce nóminas».

Hernando cree que el origen de las rencillas -este cruce de acusaciones ha llegado a acabar en más de una denuncia- está en cómo revolucionó el 'status quo' de la zona con medidas como no cobrar suplemento de terraza, dar cafés y chupitos gratis tras las comidas o brindar la posibilidad de llevarse la botella con lo que uno no se haya bebido. Todo apunta, además, que la guerra de los pinchos va a contar con nuevas batallas. El quiosco de la plaza, que acostumbraba a abrir en Semana Santa, ya levantó su persiana el pasado sábado -acaso- confiado en que la ley antitabaco pueda beneficiarle. Además, los 'copazos' nocturnos también entran en liza porque mientras en la plaza se sirven cubatas a 4 euros, locales del entorno rebajan su precio hasta los 3,50 euros.

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