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Zaragoza
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ACCIDENTE EN ZARAGOZA

Un motorista herido grave al chocar con el bordillo del tranvía en Vía Ibérica

Ni el conductor ni su acompañante, que sufrió lesiones leves, usaban casco. Los vecinos advirtieron de la peligrosidad de estos cantos.

Un motorista de 23 años ingresó ayer con lesiones graves en Traumatología del Servet tras chocar contra el bordillo que delimita el carril del tranvía y sufrir una caída en Vía Ibérica. La persona que circulaba con él como pasajero, de 21 años, también resultó herido de pronóstico leve. Se trata de la primer siniestro de gravedad que provocan estos afilados cantos, de cuya peligrosidad advirtieron ya algunos colectivos moteros cuando se instalaban.

Según informó la Policía Local, el accidente se produjo a las 3.30, a la altura del número 2 de Vía Ibérica, casi enfrente del Hospital Militar. Aunque fue el choque con el bordillo el que hizo perder el equilibrio al motorista, todo apunta a que fue la falta de atención de este la que le hizo salirse de la calzada por la izquierda. Así lo cree al menos la Unidad de Policía Judicial, que ha abierto una investigación para esclarecer las causas del siniestro.

Además, en el momento del siniestro, ninguno de los dos jóvenes, identificados con las iniciales E. B. T y Y. C. S., llevaban puesto el casco de protección, lo que pudo agravar las consecuencias de la caída. Ambos fueron trasladados por sendas ambulancias del 061 a Urgencias del Servet, donde el más grave quedó hospitalizado.

Algunos tramos han sido pulidos

Los vecinos de Casablanca y varios colectivos moteros advirtieron de lo peligrosos que podían ser los bordillos del tranvía, especialmente para quienes circulan en vehículos de dos ruedas. De hecho, los responsables de la obra se hicieron eco de sus quejas y limaron algunos tramos, comprometiéndose a rebajar el resto cuando concluya la obra.

Pero lo cierto es que los vecinos de la zona han identificado ya varios 'puntos negros'. Entre ellos, la entrada por la calle de Pedro IV, el entorno del nuevo centro de Salud de Valdespartera o las esquinas de la calle de Ricla. «En Casablanca hay más de un bordillo que termina en triángulo y que, incluso, parece que tiene la punta hacia arriba», comentaba en su día Gonzalo Martínez, presidente de la asociación de vecinos del barrio. «Si fuera un cuadrado bastaría y, claro, sería mejor si fueran de goma en lugar de piedra», opinaba, al tiempo que advertía de que los nuevos carriles no los han hecho rectilíneos y tienen pequeñas desviaciones para obligar a ir más despacio.

«Los bordillos afilados vienen a ser lo mismo que los guardarraíles», explicaba también Juan Carlos Toribio, miembro de la Asociación Mutua Motera, que anunció que este colectivo iba a pedir una reunión con el área de Movilidad Urbana.

Toribio recela de «cualquier elemento del entorno de la vía que tenga un perfil agresivo y pueda constituirse como lesivo para los usuarios». Recuerda también que la Organización Mundial de la Salud alerta de la importancia de la seguridad pasiva en todos los viales y ya en los años 60, por ejemplo, se dejó de plantar árboles en los arcenes de las carreteras porque suponían un peligro. «No puede ser que en pleno siglo XXI y en una ciudad como Zaragoza se obvien estas premisas y se instalen bordillos en contra del criterio lógico de la seguridad pasiva del entorno urbano», decía Toribio.

Los bordillo que sí están perfectamente pulidos son los circunscritos exclusivamente al raíl del futuro tranvía porque, en zonas de un solo carril como Gran Vía, los vehículos estarán autorizados a invadir la zona de vías si tuviera que pasar una ambulancia.

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