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ACCIDENTE EN ZARAGOZA

El chófer del autobús de GM declara que el coche que se le cruzó no puso el intermitente

El conductor del autocar, que cayó desde diez metros, comparece ante el juez imputado por un delito de imprudencia con 37 heridos.

El chófer del autobús de GM declara que el coche que se le cruzó no puso el intermitente
El chófer del autobús de GM declara que el coche que se le cruzó no puso el intermitente
ESTHER CASAS

Casi dos meses ha pasado en una cama del Miguel Servet M. A. R. A., conductor del autobús de GM que el pasado 26 de noviembre se precipitó desde una altura de diez metros tras chocar contra un turismo en la trasera de la estación intermodal de Zaragoza. De las 38 personas que resultaron heridas en el accidente, él fue uno de los peor parados. No en vano, se sometió a una delicada operación y pasó varios días en la UCI. Todavía convaleciente, el chófer tuvo que enfrentarse ayer a otro mal trago: su primera comparecencia ante el juez que instruye la investigación del siniestro, quien le citó para tomarle declaración en calidad de imputado como presunto autor de un delito de imprudencia con resultado de lesiones.

Como hiciera en su día ante la Policía Local, el conductor reconoció que aquella mañana circulaba por el carril equivocado, pero no con exceso de velocidad. De hecho, mantiene que, hasta que se produjo la colisión con el otro turismo, iba dentro de los límites. Por ser tramo urbano, la avenida de la Ciudad de Soria -como se rebautizó a esta entrada a la ciudad desde la AP-68- la velocidad está limitada a 50 km/h. Sin embargo, como adelantó este periódico, el tacógrafo reveló que la última vez que el chófer pisó el acelerador el vehículo alcanzó los 90 km/h. Sobre esta circunstancia, el chófer dice que pudo acelerar en el último momento, como acto reflejo y para tratar de evitar la colisión.

El accidente se produjo sobre las 6.35, cuando el autocar acababa de entrar en la ciudad procedente de la planta de GM en Figueruelas y se aproximaba al vestíbulo de llegadas de la estación de autobuses de la intermodal. De los cuatro carriles que tiene la calzada, el autobús circulaba por el situado más a la derecha, que le obligaba a girar en esa dirección hacia la avenida de Navarra. Pero el vehículo continuó recto e impactó contra un turismo que circulaba por su izquierda, al que la señalización horizontal también permitía hacer el giro.

Durante su declaración de ayer ante el instructor del caso, el chófer del autocar de GM dijo que este coche iba casi parado, como si su conductor estuviera dudando acerca de la dirección a tomar. De hecho, asegura que lo que intentó fue adelantarle, y que como los lances del tráfico no le permitieron hacerlo por la izquierda, probó por la derecha. En el convencimiento, explicó, de que le daría tiempo a ejecutar la maniobra antes de llegar al desvío que le obligaba a girar a la derecha.

Asegura que no marcó el giro

En lo que insistió ayer el conductor del autocar es en que el turismo que le precedía no encendió el intermitente para marcar el giro. Al final, el autobús terminó arrollando al Mitsubishi, el chófer perdió el control y no pudo evitar que el vehículo se precipitara desde diez metros de altura. Por fortuna, cayó sobre sus ruedas y no volcó, lo que posiblemente evitó que hubiera que lamentar muertes.

Al declarar como imputado, el conductor contestó a las preguntas del juez asistido por su abogado, Enrique Trebolle. También asistieron al interrogatorio los abogados de las compañías de seguros, tanto la del autocar siniestrado como la del conductor del turismo. Al parecer, este último no reside en la capital aragonesa, por lo que tendrá que declarar por exhorto en su ciudad. Será entonces cuando dé su versión de lo sucedido.

Según ha podido saber este periódico, varios de los empleados de GM que resultaron heridos en el accidente se han personado también en la causa. Algunos de ellos dormían cuando se produjo el siniestro, pero otros iban despiertos y declararon en su día ante los instructores del atestado policial. También lo hizo el propio conductor del turismo implicado en el suceso.

El autobús 'aterrizó' detrás de la estación intermodal. El vehículo siniestrado cayó a una zona de césped situada justo detrás la estación de Delicias. Por fortuna, lo hizo sobre las ruedas y no llegó a volcar.

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