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Pocas luces sobre las sombras de la Expo

La comisión para tratar el informe del Tribunal de Cuentas sobre la muestra se saldó sin grandes revelaciones. Lo máximo que llegó a admitir el equipo de Gobierno es que entraron «prisas» para abrir y que hubo que cambiar leyes para acelerar.

Jerónimo Blasco y Fernando Gimeno, a la entrada de la comisión.
Pocas luces sobre las sombras de la Expo
O. DUCH

Si había alguna esperanza de que la comisión extraordinaria convocada para tratar el informe del Tribunal de Cuentas sobre la Expo acabara con alguna conclusión firme, ayer se desvaneció. Ni el formato de la reunión ni su contenido permitieron arrojar luz sobre las sombras que el máximo órgano fiscalizador del Estado observó en la muestra internacional. Para empezar, la sesión técnica estuvo cerrada al público y a los medios, por lo que quedó silenciada. En la política, el Gobierno se dedicó a desacreditar las conclusiones del Tribunal de Cuentas, mientras los grupos de la oposición no acababan de soltar el látigo, conscientes de que fueron cómplices en mayor o menor medida de algunas de las decisiones que se tomaron en aquellos años.

Como era de esperar, un mismo documento, el informe en cuestión, tuvo lecturas absolutamente diferentes por parte de unos y otros. Lo que para el PSOE «no tiene ni pies ni cabeza», para el PP «deja un largo listado de irregularidades». Lo máximo que llegó a admitir el equipo de Gobierno municipal es que las obras se hicieron «con prisas» y que «hubo algún defecto», en palabras de Jerónimo Blasco, consejero municipal de Grandes Proyectos y anteriormente director general de Operaciones y Contenidos de Expoagua, quien reconoció que tuvieron que «adjudicar proyectos por fases porque no nos daba tiempo». «Hubo que cambiar leyes, pero ustedes las votaron a favor», espetó a la bancada popular.

Blasco y el vicealcalde, Fernando Gimeno, defendieron la postura de un PSOE que tuvo una mañana plácida, a pesar de que el informe del Tribunal de Cuentas detecta «irregularidades» y censura multitud de actuaciones municipales. Gimeno dijo que las encomiendas de la gestión de proyectos por parte del Ayuntamiento a Expoagua, puestos en duda por el Tribunal de Cuentas, «las recoge la ley». «Que las hubieran impugnado en su día», apuntó. Defendió también la operación de suelo de Ranillas y el control que hubo sobre las cuentas y los contratos -puestos en duda reiteradamente en el documento del órgano fiscalizador-: «Fue el control más duro que he visto nunca».

Solo admitió «prisas para llegar a tiempo», que llevó a situaciones comprometidas: «No sé si estaban todas las licencias en regla cuando se abrieron las puertas, pero qué le vamos a hacer, había que abrir», llegó a admitir el vicealcalde.

Desde el Partido Popular, Dolores Serrat, su portavoz, acusó al equipo de Gobierno de usar a los técnicos «de escudo humano» en la comisión, y mantuvo que la reunión «no cierra las explicaciones que hay que dar». «La urgencia, la necesidad pública o echar balones fuera no vale. Son excusas para tapar el largo listado de irregularidades, de proyectos que se hicieron caiga quien caiga y cueste lo que cueste», señaló Serrat. La portavoz del PP dijo que estas prisas «han costado muchos millones a la ciudad», y que ahora se traducen «en una situación de quiebra de las arcas municipales y en recortes en los servicios».

Juan Martín (CHA) admitió que la Expo deja «más luces que sombras» y centró sus críticas en la planificación económica de la muestra: «La decisión de llevar la deuda al Ayuntamiento ha lastrado su capacidad económica y ha doblado la deuda». «Si esa deuda no estuviera en el Ayuntamiento, sino en la sociedad, usted no estaría recortando servicios», dijo a Gimeno.

Por parte del convocante de la comisión, José Manuel Alonso (IU), subrayó que al Tribunal de Cuentas «le falta credibilidad», y destacó que «la urgencia obligó a hacer leyes a medida y con efecto retroactivo». «Retorcimos los instrumentos y eso dio lugar a desajustes importantes que hoy pesan sobre el Ayuntamiento», dijo.

Manuel Blasco (PAR), apuntó que el Tribunal de Cuentas «dice que se ha pisado la línea roja, pero que no se ha traspasado». Blasco añadió que «fue un éxito hacer la Expo a tiempo», aunque para ello hubiera que recurrir a «convenios, cambios de legislaciones y procedimientos complicados. Tenemos que mejorar los controles, pero el Tribunal confirma que las cosas no se hicieron tan mal».

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