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NATURALEZA

El Jardín de Ricla, declarado lugar de interés etnográfico

Se protegerá el antiguo molino, las balsas y una venta tradicional de este asentamiento rural colindante con el barrio de Santa Isabel.

El asentamiento denominado el Jardín de Ricla, junto al barrio de Santa Isabel en el kilómetro 328 de la antigua N-II, acaba de ser declarado lugar de interés etnográfico y, por lo tanto, pasará a formar parte del catálogo de edificios y conjuntos protegidos. La solicitud, que se cursó hace casi un año, cuenta con el informe favorable de la comisión municipal de Patrimonio y, ahora, el expediente se someterá a información pública durante un mes.

En este núcleo rural de antaño se conservan un antiguo molino, unas balsas, una venta tradicional y otros elementos agrícolas que, ahora, serán intocables y gozarán de protección.

Los vecinos, sin embargo, aún recelan de los planes urbanísticos para el área, en donde está prevista la construcción de 2.025 pisos de VPO. Convertidos en asociación, reclaman que la protección no se brinde solo a elementos aislados sino que incluya un 'perímetro de contexto' que permita que se conserve intacto un entorno natural de unos 300.000 m². "Lo único que ahuyentaría el fantasma de la especulación urbanística sería que el Jardín de Ricla se declarara suelo rústico o suelo de protección de regadío, porque en el PGOU de 2001 se obvió esta área, se hizo como que no existía nada, y se incluyó en el apartado de suelo urbanizable", explica José Antonio Ramos, que vive en la Torre de Ricla, uno de los lugares declarados de interés.

En el expediente de Urbanismo se distinguen dos zonas para establecer la protección. Por un lado, se cataloga el conjunto formado por las antiguas viviendas unifamiliares (que incluye la Venta de Paniagua y el mirador con vistas a Movera, Pastriz y hasta el Moncayo) y, por otro, los elementos pertenecientes al paisaje agrícola tradicional y al patrimonio hidráulico como el molino de Mamblas, la acequia de Aguijares y la balsa o caedero de Maella. La 'suspicacia' es que se hace referencia a "una zona de transición ente el núcleo de asentamiento y la nueva área residencial", lo que implica que no se detiene la construcción prevista, aunque se exige que la tipología edilicia sea acorde a la tradicional de la zona, "hecho que está lejos de las viviendas de siete plantas con máxima edificabilidad como se pretende", dicen los vecinos.

 

Un pulmón verde

Apudepa (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés), que colaboró en la causa del Jardín de Ricla, sería partidaria de crear en toda la zona un pulmón verde que alivie la falta de parques en Santa Isabel. Propone que se ponga en valor el molino e, incluso, se utilice a modo de centro de interpretación de los antiguos ingenios hidráulicos. El expediente de Urbanismo adjunta un informe histórico artístico de la zona, en el que se detalla que el Jardín tiene su origen en el sistema tradicional de riegos del término de Mamblas, que pasa a disfrutar del riego de la acequia Camarera en 1406.

La vivienda más antigua es la torre, que ya se cita en escrituras de 1855, y que cuenta con cerramientos de adobe y maderos de acacia. El documento recoge también que la venta dio hospedaje a peregrinos del Camino jacobeo del Ebro y que en esta zona se concentra una rica fauna de rapaces, abejarrucos, águilas culebreras, erizos, ranas?

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