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CEMENTERIO DE ZARAGOZA

El aumento de defunciones y las obras de Torrero retrasan los velatorios hasta 24 horas

El cierre de seis salas obliga a atender la demanda por turnos y los hospitales ceden sus morgues provisionalmente.

El nuevo tanatorio podría inaugurarse en marzo.
El aumento de defunciones y las obras de Torrero retrasan los velatorios hasta 24 horas
JOSé MIGUEL MARCO

Zaragoza. El frío, la gripe, la humedad, la niebla? Todo se une para que estos días Zaragoza alcance un 'pico de defunciones' que, combinado con las obras en el cementerio de Torrero que han inhabilitado seis velatorios, provoca que algunas familias tengan que esperar hasta 24 horas para poder velar a sus seres queridos. En el complejo funerario hay actualmente 16 velatorios funcionando, cuando la media de enterramientos que se está realizando en Torrero estas semanas está entre 20 y 22.

Antiguamente, ante estas crestas, el cementerio echaba mano del edificio del antiguo tanatorio, donde se disponía de seis salas para velar a los difuntos que se cerraron el pasado mes de abril con las obras de reforma. Estas instalaciones, construidas en 1977 y que estaban muy desfasadas, acostumbraban a abrirse cuatro o cinco días al mes para atender la demanda de los usuarios, sobre todo, en olas de calor o en las semanas de mayor frío, cuando aumentan las defunciones de personas mayores o de afectados por diversas patologías.

"En previsión de estos picos de mortalidad -explican fuentes municipales- se solicitó la colaboración de los hospitales de referencia de la ciudad para que, si en algún momento puntual se daba el caso, habilitaran y pusieran a disposición sus tanatorios". El Ayuntamiento de Zaragoza, sin embargo, explica que no existen dilaciones en los servicios funerarios (adelantó y prorrogó 45 minutos las jornadas en las capillas), aunque sí ha aumentado la media de entierros: si lo habitual en Torrero es realizar 15 enterramientos al día, la semana pasada se hicieron más de una veintena diarios. Así, quienes quieran velar a sus muertos no pueden hacerlo de inmediato, sino que, en ocasiones, deben esperar hasta 24 horas mientras los cadáveres de los difuntos aguardan en las cámaras frigoríficas a que quede alguna sala libre.

Planificar los servicios

El procedimiento que se sigue para adjudicar los velatorios responde al del orden de la demanda: las funerarias solicitan una sala cuando tienen un cliente y esta es adjudicada por los responsables del complejo funerario. Manuel Lacambra, de Pompas Fúnebres El Paraíso, explica que las cámaras del complejo de Torrero son amplísimas y nunca -salvo grandes catástrofes- se van a ver desbordadas, pero confirma que -al haber más fallecidos que velatorios- hay problemas de espacio. Así, más de una familia ha expresado su malestar por no poder velar a su difunto e, incluso, en los patios de algunas comunidades aparecen estos días, junto a la esquela de un vecino fallecido, la súplica de que sus allegados no vayan al complejo funerario de Torrero hasta el día de funeral, dado que no saben cuándo podrán velarlo debido al 'overbooking' en las instalaciones.

Javier Plou, de Funeraria La Estrella, comenta que la situación obliga a planificar mejor los servicios, pero recuerda que en Zaragoza también disponen de velatorios el Hospital Militar, el Clínico, el Miguel Servet y el hospital de San Juan de Dios.

Salas más amplias

Las obras de reforma del tanatorio antiguo de Torrero -que contaba con dos capillas, una sala de ceremonias y seis velatorios- tenían un plazo de ejecución de seis meses y deberían estar finalizadas "a principios de 2011".

Sin embargo, algunas funerarias recelan de la reforma porque el nuevo edificio contará con espacios de ceremonias para los distintos ritos y religiones -que creen que serán poco utilizados- pero reducirá el número de velatorios de seis a cuatro. Estos serán más amplios y espaciosos pero no solventarán los problemas de mayor demanda cuando, como ha sido esta semana, la mortalidad se dispara en Zaragoza. Las empresas de pompas fúnebres afirman que las primeras semanas de enero suelen ser las de más trabajo porque "la humedad es muy mala y peor aún cuando las acentúa la niebla". Recuerdan, incluso, que su negocio creció con las densas brumas del año 2005, "que se prolongaron desde Navidad y hasta bien entrado el mes de febrero", en uno de los eneros en los que Zaragoza registró mayor mortalidad.

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