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Zaragoza
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VANDALISMO

Dañan la fachada de una casa y un turismo al quemar dos contenedores

El nuevo acto vandálico ocurrió a las 6.43 en la calle de Ávila y se suma a otros dos incendios intencionados desde el sábado.

Un vecino limpia los restos dejados por el humo del incendio.
Dañan la fachada de una casa y un turismo al quemar dos contenedores
J. M. MARCO

Ocho contenedores, cuatro vehículos dañados, dos fachadas deterioradas por el humo y decenas de vecinos alarmados por los incendios causados por los vándalos de turno que decidieron pegar fuego a los depósitos de basura como una forma de diversión. Ese es el balance de los cuatro incendios intencionados que se registraron durante este fin de semana en Zaragoza.

A los cometidos en las calles de Sancho Arroyo y Batalla de Pavía en la madrugada del sábado, hay que sumar otro producido a las 21.30 de ese día en la calle de César Boente, en Torrero, y los perpetrados en la mañana de ayer en la calle de Ávila y en Florencio Perera, en Garrapinillos, por la tarde.

Según informaron fuentes del Cuerpo de Bomberos, el de la calle de Ávila se registró a las 6.43 y calcinó por completo dos contenedores instalados junto al portal número 14 de la mencionada vía. Las llamas fueron de tal intensidad que causaron daños en las terrazas de las dos primeras plantas de la casa, así como en la fachada y el cartel del restaurante chino que hay en los bajos de edificio y en una furgoneta y turismo aparcados enfrente, cuya pintura se levantó por completo por efecto del calor. También ayer, sobre las 18.30, los Bomberos apagaron otro fuego en un depósito de residuos en Garrapinillos.

El sábado tuvieron que acudir a la calle de Boente, donde ardió un container de papel y un turismo resultó dañado por las llamas. De madrugada, sofocaron dos incendios que se declararon de forma consecutiva en la calle de Sancho Arroyo -a las 4.20- y en la confluencia de las calles de Batalla de Pavía y Batalla de Lepanto, a las 4.55. Allí ardieron tres contenedores y una fachada, un árbol y un coche resultaron dañados.

A pesar de que la Policía Nacional, en coordinación con la Policía Local, tiene montado un dispositivo para tratar de localizar y detener a los pirómanos que causan estos siniestros, muy pocas veces se llega a detener a los delincuentes. Además, cuando se producen arrestos es difícil probar la autoría, salvo que haya testigos o su acción haya quedado grabada por cámaras de seguridad cercanas.

A lo largo de 2009 fue necesario reponer 340 contenedores en Zaragoza (a 700 euros cada uno) y en 2010 la cifra rondará los 400, si no la supera. A pesar de que la gran mayoría de ellos fueron destruidos de forma intencionada, el número de detenidos por delito de daños fue anecdótico.

En total, entre ambos cuerpos policiales lograron detener a ocho personas, seis de ellas jóvenes entre 18 y 21 años y dos hombres de 49 y 51 años. A estos dos últimos -sorprendidos in fraganti por un vecino pegando fuego a un contenedor en el parque de Las Delicias a comienzos de septiembre- la Policía les atribuyó la autoría de una docena de incendios, cometidos entre enero y agosto de 2010, en los que resultaron calcinados 28 contenedores, además de causar daños en edificios y turismos.

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