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FACULTADO DE DERECHO

A clase con guantes y bufandas

La Universidad dice que el nuevo calefactor, que se fabrica bajo pedido, llegará la semana que viene y ha alquilado un cañón de aire.

Varios estudiantes con bufanda y gorro, ayer, en una de las aulas afectadas.
A clase con guantes y bufandas
VÍCTOR LAX

Pertrechados con guantes, bufandas y abrigos. Así toman apuntes y atienden las explicaciones de sus profesores más de 200 alumnos de 2º y 4º de Derecho que acuden todos los días a las aulas 10,11 y 12 de la facultad, en el campus zaragozano.

La razón no es otra que un fallo en el sistema de calefacción por ventilación que dura ya varias semanas. Esto ha provocado que en lugar de generar aire caliente lance bocanadas de frío que los alumnos, cuyas aulas se encuentran en la zona más próxima a la entrada principal del edificio de Derecho, han denunciado una y otra vez.

"Es una vergüenza que llevemos más de dos meses con temperaturas propias de Siberia mientras que en otras aulas y en la zona de despachos hace un calor que a veces resulta insoportable. Nos tiemblan las manos al escribir y aquí nadie pone remedio aunque nos cansamos ya de quejarnos a unos y otros", indica Cristina Giménez, delegada del curso 4º B.

Compleja reparación

El vicerrector de Infraestructuras de la Universidad, Joaquín Royo, explicaba ayer que las tres aulas afectadas, al contrario que el resto del edificio, cuentan con máquinas de climatización individuales y que es una fatal coincidencia que hayan fallado las tres al mismo tiempo.

"No se trata de 'splits' sino que son máquinas del tamaño de un camión, con lo que sus reparaciones son complejas", comentaba ayer Royo. El primero de los calefactores que falló la semana antes de Navidad se intentó arreglar, pero "no hubo forma de recuperarlo, por lo que se optó por encargar uno nuevo que actualmente está en proceso de fabricación". El aparato se realiza bajo pedido y el plazo de entrega es de tres semanas por lo que debería estar listo ya para la semana que viene.

Sobre los otros dos calefactores, fuentes de la Universidad explicaron ayer que uno de ellos ha conseguido repararse y que al mediodía de ayer ya funcionaba a pleno rendimiento y que el otro, momentáneamente, será sustituido por un cañón de aire caliente que acaba de alquilarse y que se instalará en la azotea del aula.

Vaho esquimal

Los alumnos, sin embargo, recelan de estas explicaciones, sobre todo porque les dijeron que se solucionaría después de Navidad y no ha sido así. Además, cuando consultaron en la secretaría del decanato adujeron problemas económicos para la reparación de los calefactores.

"Arrastramos el problema por lo menos desde hace dos meses, en noviembre ya advertimos del frío que hacía en las aulas", explica Diego Martínez, alumno de 4º B, que cuenta cómo poco antes de Navidad acudieron al despacho del decano de Derecho, Juan García, y este se comprometió a que el contratiempo estaría resuelto tras las vacaciones. Sin embargo, "todo funciona como antes: el lunes nos quejamos del frío, el martes hacen algún apaño y consiguen que salga aire caliente pero luego se enfría, el miércoles volvemos a echar vaho por la boca, y el jueves otra vez se improvisa algún remiendo...", narra Martínez.

A lo largo de estas semanas, Giménez ha mantenido varias reuniones con los responsables de la facultad para explicarles que "es imposible atender a las clases con temperaturas tan bajas". También ha puesto al tanto del problema a los bedeles que se encargan de controlar que todo funcione dentro del edificio y "ellos han dicho que no pueden hacer nada porque en el resto de las clases la calefacción funciona perfectamente y que lo que hay que hacer es arreglar el motor de unos calefactores concretos. Lo único que vemos es que se están pasando la pelota de un tejado a otro y aquí los que no podemos soportar más el frío somos los alumnos", concreta Giménez.

En su caso, el problema se agrava por el hecho de que está diagnosticada desde hace tiempo como alérgica a los cambios de temperatura y la situación que vive diariamente ha generado que le haya salido una urticaria que le provoca fuertes picores.

Quejas continuadas

Hasta tal punto ha llegado la situación que uno de los profesores que da clase a los alumnos de 4º D se negó a seguir impartiendo docencia en el aula donde existe el problema con la calefacción y exigió el cambio a otras dependencias para impartir su asignatura. El resto del profesorado también se ha unido a las quejas de los alumnos, pero no se ha enviado ninguna notificación oficial al decano.

"Después de transmitirles nuestras quejas, un día vino el decano y dijo que es cierto que hacía frío pero que tampoco era tan grave el problema. Pero claro, él estuvo cinco minutos, el resto de los profesores una hora y nosotros seis, todos los días", afirma Giménez.

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