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Zaragoza
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POLÉMICA

Campanadas que dan mala uva

La costumbre local del tañido de las horas y la necesidad vital de dormir obligan a algunos ayuntamientos a tomar medidas especiales para minimizar las quejas vecinales. En otros pueblos sigue el enfrentamiento.

Doce campanadas y fiesta van de la mano en la noche de fin de año, pero no siempre el tañer de las campanas suena al gusto de todos. Las costumbres locales y la necesidad de conciliar el sueño han puesto en una dicotomía a algunos ayuntamientos. El último caso ha sido el de Arándiga, pero no es el único. La historia se vivió ya en Villanueva de Huerva y Monzón.

Las campanas del reloj del Ayuntamiento de Arándiga han sido objeto de la última polémica. El Justicia de Aragón recomendó al Consistorio que tome medidas para que el sonido de las campanas en la noche no impida conciliar el sueño a los vecinos de las viviendas colindantes. Desde la Alcaldía insisten en que la mayor parte del pueblo está de acuerdo con este histórico tañido que suena desde hace 78 años. El alcalde, Conrado Domingo, asegura que nunca se habían planteado que pudieran molestar, pero que se estudiará si es conveniente tomar alguna medida. Lo que tiene claro es que la solución no es que no toquen.

Otro caso. Desde hace dos años, las campanas de la torre de la iglesia de Villanueva de Huerva no suenan entre las 23.00 y las 7.00. El Ayuntamiento tomó esta decisión después de la queja de una vecina que pedía que su bebé pudiera conciliar el sueño. El Consistorio hizo unas mediciones y comprobó que el sonido superaba los decibelios permitidos.

El Justicia intervino también en esta ocasión recordando que la dificultad de conciliar el sueño "no es un problema baladí" y recordaba que "la falta de un descanso adecuado produce trastornos como fatiga, dolores de cabeza, perturbaciones en el sistema nervioso central, pérdidas de concentración, insomnio o irritabilidad". Desde la Plataforma Estatal contra el Ruido, recuerdan que la Ley habla de actividades ruidosas y no distingue de dónde proceden. Lo importante, señalan, es que no se superen los decibelios permitidos.

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