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DELINCUENCIA

Los ladrones de cobre dejan sin luz los campos de fútbol del Club Deportivo Oliver

El último robo de estas bandas impedirá entrenar a los veinte equipos que utilizan habitualmente las instalaciones municipales.

Suma y sigue. Los ladrones de cobre han encontrado un filón en Zaragoza y van a conseguir dejarla a oscuras. El último robo conocido se produjo en la madrugada de ayer en las instalaciones del Club Deportivo Oliver. Los delincuentes rompieron las arquetas del tendido eléctrico, arrancaron los cables y dejaron sin luz las torres de iluminación de los campos de fútbol de complejo de La Camisera.

El presidente de la entidad, Luis Soguero, presentó una denuncia ante la Policía por estos hechos, que han causado cuantiosos daños que ahora tendrán que ser pagados por el Ayuntamiento de Zaragoza. Pero además del perjuicio económico, el robo privará de entrenar a los veinte equipos de todas las categorías que tiene de la entidad deportiva. Otro damnificado fue el encargado del bar de las instalaciones, que ayer tuvo que cerrar cuando se hizo de noche por falta de clientes.

Luis Soguero explicó ayer que ya se había puesto en contacto con el servicio de instalaciones deportivas y que habían mostrado una buena predisposición para arreglar los destrozos en un breve periodo de tiempo. "Me han dicho que intentarían repararlo a principios de la semana que viene y que ya habían pedido un presupuesto a la empresa", comentó. Luis Soguero confía en que sea así puesto que el día de Reyes ya tienen partido de liga.

El presidente del club recordó que esta es la segunda vez que roban los cables de la instalación eléctrica. "Hace unos dos años, justo diez días antes de la inauguración de las instalaciones de La Camisera, también se los llevaron", manifestó.

El robo de cable o material de grifería que contiene cobre se ha convertido en los últimos años en una lacra. Los delincuentes especializados en este tipo de hurtos consiguen grandes beneficios al vender el metal en el mercado negro, pero los destrozos que causan superan en diez o doce veces el valor del cobre sustraído.

El modus operandi más común utilizado en estos hechos es el corte de cable por tramos -normalmente entre arqueta y arqueta hay treinta metros-, después de haber interrumpido el fluido eléctrico para evitar para evitar accidentes. En el caso de que lo que sustraigan sean bobinas, suelen utilizar vehículos de gran tonelaje y provistos de pluma. Una vez en los almacenes donde lo ocultan, queman el encamisado de los cables para facilitar su pelado y luego lo venden a chatarreros sin escrúpulos que no piden documentación alguna. El destino último son mercados como China e India.

Durante este año, el Ayuntamiento de Zaragoza ha tenido que reponer más de 100.000 metros de cable sustraído del alumbrado público, lo que supone un importante desembolso económico. A principios de mes, los vecinos de Parque Goya II recuperaron el suministro que se había interrumpido tres meses antes a consecuencia de un robo cometido en septiembre.

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