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Los vecinos de Casablanca cortan Vía Ibérica para exigir otra parada más del tranvía

Aunque solo había prevista una concentración en la Fuente de los Incrédulos, la Policía tuvo que intervenir al interrumpirse el tráfico.

Al impedir la circulación, se vivieron momentos de tensión entre manifestantes y conductores.
Los vecinos de Casablanca cortan Vía Ibérica para exigir otra parada más del tranvía
ESTHER CASAS

Lo que iba a ser una concentración pacífica acabó con despliegue policial y alguna que otra multa. Los vecinos del barrio de Casablanca cortaron ayer momentáneamente el tráfico de Vía Ibérica en su protesta para exigir que el futuro tranvía tenga una parada más cercana a la calle de Embarcadero. Pasaban pocos minutos de la una, cuando algunos de los manifestantes, sorpresivamente, decidieron irrumpir en la vía e impedir el tránsito del tráfico rodado. Aunque la Policía apareció casi de inmediato, no se evitaron los atascos ni la congestión en la zona, así como algunas escenas de tensión en la que los conductores detenidos increparon a los manifestantes.

Gonzalo Martínez, el presidente de la Asociación de Vecinos de Casablanca, no podía ocultar ayer su disgusto por lo sucedido y se mostraba decidido a dejar el cargo. "Habíamos convocado una concentración y no una manifestación. Han sido unos pocos que han aprovechado que había jaleo para invadir la calzada y cortar el tráfico. Es una pena porque esto distorsiona nuestra legítima reivindicación que es la de obtener una parada del tranvía más cercana al corazón del barrio", decía Martínez, al tiempo que explicaba que la Policía había recogido los datos de la asociación para proceder a la sanción. "Si hubiéramos querido hacer manifestación -continuaba Martínez-, habríamos ido a la plaza del Pilar, pero yo no esperaba el comportamiento incívico de algunos de los presentes".

Entretanto, más de un centenar de vecinos portaban pancartas con lemas alusivos a su malestar con la distribución de las futuras paradas y unos pocos coreaban la consignas como "la Policía está con el tranvía". "Nos hemos tragado el ruido, el polvo, los atascos... Hemos hecho un máster de 'molestias de las obras' y ahora nadie nos tiene en cuenta", se quejaba ayer María Susín, vecina de la zona, que añadía: "Nos han destrozado el barrio por dentro con tanto autobús y ahora vamos a perder servicios. Nos quieren dejar incomunicados y parece que Casablanca no tiene ni voz ni voto. Es como si no existiéramos".

Todos los presentes coincidían en señalar que en el barrio "vive mucha gente mayor" -hay cuatro residencias de ancianos- y que la movilidad va a constituir un problema: "¿Dónde les va a dejar el tranvía cuando tengan que ir a un centro médico?", preguntaban retóricamente. Las cuatro paradas de autobús que ahora disfrutan los vecinos a lo largo de Vía Ibérica se verán reducidas a dos del tranvía que, además, distan entre sí unos 700 metros: una queda al comienzo de la vía (en la rotonda de Toulouse) y la otra, a la altura de la calle de Argualas.

Votos y buses

"El político que en su programa electoral prometa hacer una parada más en Vía Ibérica se llevará todos los votos de Casablanca", anunciaba Fernando Núñez, que decía sentirse agraviado respecto a los vecinos de otros barrios. "Y no serían pocos esos votos -continuaba- porque somos unas 10.000 personas las perjudicadas por el sinsentido de estas previsiones".

Aunque la sociedad Los Tranvías de Zaragoza asegura que la distribución de paradas se hizo conforme "un estudio técnico que no puede descuadrarse", los vecinos denuncian que se ha ignorado que en Casablanca existen cuatro residencias, ocho colegios e innumerables comercios y urbanizaciones. Los afectados, que en su día reunieron centenares de firmas de protesta, recelan -además- de la futura reordenación de los autobuses porque temen quedarse sin las líneas 20 y 30 que consideran "esenciales y vertebradoras" para el barrio.

Algunos de los convocantes, resignados ante la "falta de sensibilidad" y la "sinrazón municipal", afirmaban: "No vamos a conseguir la parada del tranvía porque ya está todo atado y cerrado, pero confiamos en que, por lo menos, las lanzaderas de autobús que han prometido presten un buen servicio".

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