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Zaragoza
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JUICIO

Condenado a 14 años de prisión el ghanés que mató a un compatriota

El magistrado que presidió el jurado cree que lo que hizo el acusado fue "un ejemplo claro y extremo de la ley de la selva" y que practicó la "caza al hombre" en una ciudad civilizada.

Michael Kofi, el día que fue juzgado en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Condenado a 14 años de prisión el ghanés que mató a un compatriota
OLIVER DUCH

Catorce años de prisión por un delito de homicidio. Esta es la pena que Carlos Lasala ha impuesto a Michael Kofi Afadzi, acusado de matar a Abass Seaser, un compatriota de Ghana con el que discutió. El magistrado, que presidió el tribunal popular que juzgó a Michael Kofi, considera que el procesado se merece la pena máxima que pidió el fiscal "en atención a la extrema gravedad" de los hechos, ocurridos "en plena vía pública", donde dio "caza a un ser humano", al que persiguió y acuchilló hasta la muerte.

En su sentencia relata los hechos que ocurrieron el 26 de enero de 2008 en la calle del Capitán Godoy Beltrán, en el barrio de Las Fuentes, y que fueron considerados probados por el jurado que lo enjuició y que lo encontró culpable. Así, entiende que sobre las 18.00 de ese día, Abass Seaser, acompañado de otro compatriota llamado Nashuru Mohamed, visitó a Michael Kofi en su domicilio de la mencionada calle.

Por motivos que no explica el fallo -aunque el acusado afirmó que la víctima le quitó un kilo de cocaína- se desencadenó una pelea entre ambos. Tras pegarse, Kofi cogió un cuchillo de 25 centímetros de hoja y comenzó a perseguir a Seaser, quien bajó a la calle y continuó corriendo por la calle. Cuando el acusado le dio alcance a unos 100 metros, le lanzó una cuchillada en el centro de la cara que le fracturó la mandíbula superior, le saltó casi el canino derecho y le cortó verticalmente la nariz y su cartílago. Sangrando abundantemente, la víctima aún recorrió 42 metros, hasta que fue acorralado entre dos coches por sus perseguidores. Trató de defenderse, y recibió un profundo corte en la muñeca, que le llegó hasta el hueso. Después, Kofi le "asestó una violentísima puñalada" en el costado izquierdo, que entró 20 centímetros en el hemitórax y, además otras lesiones, le perforó los dos pulmones y le seccionó la aorta. Tras matarle, aún le dio varias patadas en el suelo. Luego se dio a la fuga y fue detenido meses más tarde en París.

Michael Kofi alegó en el juicio que actuó en defensa propia, porque previamente fue rociado con un spray de protección personal por la víctima. Sus abogados, Javier Elía y Carmen Sánchez Herrero, propusieron también la eximente de obcecación y arrebato, así como las atenuantes de arrepentimiento tardío y dilaciones indebidas. Pero todas fueron desestimadas por el jurado.

Para el magistrado, "no concurre el menor atisbo de legítima defensa" porque, dado como sucedieron los hechos, no hubo agresión ilegítima por parte de Seaser y fue él quien huía del agresor. Tampoco estima una posible legítima defensa del derecho de propiedad sobre el kilo de cocaína que supuestamente le quitara Seaser a Kofi. "Cabe decir que ningún testigo vio una bolsa con un kilogramo de cocaína ni que el perseguido, Abass Seaser, llevara una bolsa o paquete", dice la sentencia.

En definitiva, para el magistrado, lo ocurrido "constituye un claro y extremo ejemplo de la ley de la selva, practicando la caza del hombre en la calle de una ciudad civilizada".

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