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Ocio infantil

Un cuento con final pendiente de pago

Los Centros de Tiempo Libre salen a la calle para dar a conocer sus reivindicaciones y problemas económicos por la morosidad del Ayuntamiento.

Padres, educadores de Gusantina y niños portaron ayer una serie de pancartas reivindicativas.
Un cuento con final pendiente de pago
J. MIGUEL MARCO

Cada niño es diferente y requiere una atención concreta en función de factores, sociales, culturales, familiares... Por eso, no estoy de acuerdo con que la política de los Centros de Tiempo Libre sea la misma para todos los barrios". Así opinaba Eva Cebrián, quien junto a su hijo Leo, de 3 años, acudió ayer a la Casa de las Culturas atendiendo una llamada de la asociación Gusantina.

Celebraban por adelantado el Día de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia, que tendrá lugar el 20 de noviembre, pero aprovecharon esta jornada para mostrar, de una manera lúdica, sus quejas "ante la situación de inestabilidad que vivimos desde hace más de un año cuando el Ayuntamiento de Zaragoza decidió unilateralmente suprimir los convenios de colaboración y convocar un proceso abierto de licitación para adjudicar estos proyectos", indicó Guillermo Goldáraz, responsable de Gusantina.

La manera de mostrar sus quejas fue de lo más original. Chicos y chicas, acompañados de sus padres y del grupo de monitores de Gusantina, se subieron al escenario para representar un cuento, que en realidad era una metáfora de lo que está pasando con estos centros.

En el relato se hablaba de dos pueblos diferentes, uno de niños y otro de adultos, que vivían felices pero que no compartían nada. Una situación similar a la que, según los responsables de Gusantina, propone el nuevo modelo de gestión de Centros de Tiempo Libre del Ayuntamiento de Zaragoza. Un sistema donde "no se apuesta por la integración de los niños y sus padres, uno de los pilares fundamentales de las actividades que desde hace 20 años organizamos en Gusantina", indicó Elena Orus, educadora de esta asociación.

Por este motivo, cinco entidades (Pandora, El Trébol, Gusantina y Fundación Adunare) han organizado una serie de actos durante esta semana para mostrar su situación. Además, han solicitado al Ayuntamiento la retirada de estos pliegos y la constitución de una mesa de negociación para debatir el modelo de intervención en la infancia.

Las cinco han elaborado un manifiesto, que ayer se repartió entre los asistentes, en el que aseguraban que "no es posible subastar proyectos cuyo germen no es del ayuntamiento, sino que es fruto del impulso ciudadano y el esfuerzo anónimo de mucha gente".

Algunas de estas personas portaban ayer pancartas reivindicativas en las que podían leerse mensajes como: "Lo diverso nos une", "Rechazamos la uniformidad" o "No a los recortes sociales".

Este último mensaje es otro de los caballos de batalla de estos centros, que ven como la falta de subvenciones o el retraso en los pagos está obstaculizando su trabajo. En el caso de la Asociación de Vecinos Lanuza-Casco Viejo, que gestiona el centro de La Magdalena (las actividades corren a cargo de Gusantina), el Ayuntamiento le adeuda más de 50.000 euros del ejercicio 2009 y alrededor de 90.000 euros del año 2010, cantidad que resulta del impago de las facturas desde mayo.

"La asociación ha tenido que pedir préstamos bancarios para pagarnos puntualmente todos los meses. Pero estos préstamos se tienen que prolongar porque no sabemos cuándo va a pagar el Ayuntamiento", señaló Goldáraz, quien ayer se preguntaba si podría pagar este mes a sus compañeros de Gusantina.

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