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JUICIO

El Jurado declara culpable al ghanés que acuchilló a un compatriota

El Tribunal Popular no ha aceptado ninguna de las atenuantes que proponía la defensa, entre ellas la de arrebato y legítima defensa. El homicidio se produjo en Las Fuentes, durante una compraventa de cocaína.

Michael Kofi, a su llegada el lunes a la Audiencia Provincial.
El Jurado declara culpable al ghanés que acuchilló a un compatriota
OLIVER DUCH

Culpable de homicidio. Ese es el veredicto que ayer emitió el Tribunal Popular encargado de juzgar al ghanés Michael Kofi Afadzi, a quien responsabiliza de la muerte de su compatriota, Abass Seaser, acuchillado en plena vía pública por un kilo de cocaína. Los hechos ocurrieron el 26 de enero de 2008 en la calle del Capitán Godoy Beltrán, en el barrio de Las Fuentes, y fueron reconocidos por el propio acusado durante el juicio. Sin embargo, el inmigrante aseguró que actuó en defensa propia, porque previamente fue rociado con un spray de protección personal por la víctima.

El Jurado no parece compartir esta versión de lo sucedido, y por ello no ha considerado oportuno apreciar la atenuante de defensa personal. Y no fue la única que planteó la defensa, que ha corrido a cargo de los abogados Javier Elía y Carmen Sánchez Herrero. De hecho, se propuso también la eximente de obcecación y arrebato, así como las atenuantes de arrepentimiento tardío y dilaciones indebidas. Salvo el arrebato, que apreciaron tres miembros del Tribunal Popular, todas las demás fueron rechazadas por unanimidad.

Tras el pronunciamiento del Jurado, la Fiscalía decidió mantener su calificación inicial y solicitó 14 años de prisión para el procesado. Sí modificó su postura la defensa, que inicialmente pedía 5 años de cárcel por homicidio, y que ayer, conocido el veredicto de culpabilidad, tuvo que pedir que la condena sea de diez años. Será ahora el magistrado presidente, Carlos Lasala, quien a la hora de redactar la sentencia decida si opta por la máxima condena o por una algo inferior.

A la hora de justificar su decisión, el Jurado se basó en el reconocimiento de los hechos por parte del acusado, en los resultados de las pruebas periciales -autopsia y ADN- y en los testimonios de los testigos.

6.000€ por un kilo de cocaína

No sin dificultades, por problemas con el idioma, Michael Kofi Afadzi admitió durante la primera sesión del juicio que acuchilló a Abass Seaser, de 29 años. Y lo hizo, dijo, porque le robó un kilo de cocaína. En realidad, la droga se la llevó otro que estaba presente en la operación de compraventa que habían planeado. Pero, al final, quien murió fue Seaser, cuya familia aún no ha podido ser localizada y ni siquiera sabe, al menos oficialmente, que ha muerto.

Michael Kofi reconoció que es cierto que ese día de enero de 2008 había quedado con Abass Seaser y con Nashuru Mohamed para venderles un kilo de cocaína que él mismo acababa de traer desde su país natal y que le habían encargado a cambio de pagarle 6.000 euros. Abass Seaser llegó a Zaragoza procedente de la localidad barcelonesa de Manlleu, mientras que Nashuru Mohamed se desplazó desde Bilbao.

Entre las 18.30 y las 19.00, llegaron al piso que Michael Kofi tenía alquilado en Las Fuentes , donde les esperaba junto a otras personas, no identificadas. Cuando se estaba celebrando el trato, según declaró el acusado, Abass Seaser sacó un spray de defensa personal y le roció con él. Además entre la víctima y Nashuru Mohamed le pegaron para que les diera la droga a cambio de nada. Añadió que cuando fue a buscar el paquete de cocaína cogió un cuchillo de la cocina y se lo guardó en el pantalón porque “tenía miedo” de que le volviesen agredir. Al regresar al cuarto con la droga, aseguró que Seaser se la quitó y, junto a Nashuro, salió de la casa y echó a correr escaleras abajo. Él los persiguió por la calle y cuando dio alcance a su compatriota le golpeó en la cara y en el cuerpo y luego le asestó un golpe con el cuchillo de cocina, de 20 centímetros de hoja, en el costado izquierdo que le desgarró la aorta y le atravesó el pulmón derecho, causándole la muerte por shok hipovolémico en cuestión de segundos.

La autopsia reveló que la víctima tenía también un corte en la nariz, de cinco centímetros, que le alcanzó los huesos propios y le cortó el tabique cartilaginoso. Los puñetazos que recibió en la cara le fracturaron también el maxilar superior y un diente.

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