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RIO EBRO

Cada año se extraen en toda la cuenca del Ebro unos 700.000 m3 de gravas

Se trata de una cifra muy variable, que según la Confederación va en descenso por las exigencias ambientales.

A pesar de la polémica que suscitan este tipo de actuaciones, los dragados acometidos en los últimos años en Zaragoza no son, ni mucho menos, los únicos que se realizan en la cuenca. Según se recoge en el borrador del nuevo Plan Hidrológico del Ebro, cada año la CHE autoriza la extracción de unos 700.000 metros cúbicos de gravas situadas en el dominio público hidráulico de la demarcación.

La Confederación avisa, no obstante, de que ese dato es una media que sufre muchas variaciones. "La tendencia es a la disminución de extracciones debido a razones ambientales", sostiene el organismo de cuenca.

En el borrador del nuevo Plan Hidrológico del Ebro se muestra la evolución del volumen de gravas acarreadas entre los años 1995 y 2006. Esa estadística muestra que el máximo se alcanzó en 2003 con casi dos millones de metros cúbicos, mientras que solo un año después, en 2004, la cifra se redujo a apenas 400.000 m3. El último dato reflejado son los 643.000 m3 de 2006.

En cuanto a los ríos en los que más extracciones de áridos se autorizan, la CHE menciona el Cinca (con 168.783 m3 de promedio anual), el Aragón (16.680), el Segre (182.045) y el Gállego (87.530). En el eje del Ebro se extrajeron casi tres millones de metros cúbicos entre 1989 y 2006, pero más de la mitad de ese volumen correspondió a un único año: en 1990 se acarrearon 1.714.454 m3.

Hay que recordar que el dragado que está tramitando el Ayuntamiento de Zaragoza para retirar las gravas acumuladas en el Ebro a la altura de Helios supondría la retirada de más de 26.000 m3 de sedimentos. Esa cifra prácticamente duplica el volumen de materiales extraídos del Ebro en los sucesivos dragados realizados para permitir la navegación fluvial. Sin ir más lejos, este verano la CHE ha acometido sendas limpiezas de cauce en Gallur y Cabañas que en conjunto han supuesto el dragado de unos 116.000 m3 de gravas.

Los argumentos para el 'no'

En cualquier caso, científicos y ecologistas se oponen a los dragados independientemente de su alcance. En el caso de Helios, argumentan que la acumulación de gravas ha estado ahí desde siempre y solo desapareció mediante anteriores dragados. También aseguran que la playa volverá a formarse si es retirada y califican de demagógico el argumento de que supone un riesgo en caso de crecidas. Además, critican duramente la 'gravofobia' que a su juicio sufre el Ayuntamiento al considerar las gravas algo poco estético. "¿Son más importantes los gustos y las modas que la estructura y funcionalidad del río?", preguntan.

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