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JUICIO POR EL CRIMEN DEL CAMIONERO

"Recuerdo que cuando nos íbamos de allí, Juan Carlos me dijo: 'Le he dado bien"

La declaración del joven que acompañaba al presunto asesino de José María Justicia pone fin al juicio, que queda pendiente del veredicto del jurado.

Aunque no acudió al juicio el martes, ayer declaró por fin el joven que iba con el presunto asesino.
"Recuerdo que cuando nos íbamos de allí, Juan Carlos me dijo: 'Le he dado bien"
PEDRO ETURA/APG

Hubo que esperar a la última sesión del juicio para escuchar la declaración de uno de los testigos clave del crimen del camionero José María Justicia. Se trata del joven que acompañaba al presunto asesino la madrugada del 21 de mayo de 2006, que entonces tenía 16 años. Fue la Guardia Civil quien lo identificó un año después de los hechos, y sus explicaciones hicieron dar un giro coperniquiano a la investigación. De hecho, supusieron la puesta en libertad de Rubén C. A., primer sospechoso, y el envío a prisión de Juan Carlos Larriba Marco, a quien ahora se juzga por el crimen.

El testigo, M. S. B., tendría que haber comparecido el pasado lunes en la vista, pero no acudió a la cita. Por ello, el magistrado-presidente del Jurado ordenó que fuera localizado y conducido por la fuerza pública. De esta manera, el Tribunal Popular y las partes pudieron escuchar por fin ayer por boca de este joven lo que sucedió aquella aciaga noche.

"Yo no recibí ninguna indicación por parte de la Guardia Civil sobre lo que tenía que decir. Me pidieron que contara lo que pasó y yo lo conté", dijo ayer el testigo. "Estábamos los dos apoyados en una pared -recordó-, cuando se acercaron dos hombres con acento andaluz a preguntarnos dónde podían comprar cocaína. Les dijimos que no lo sabíamos, pero ellos se encararon con nosotros, diciendo que si la gente de Zaragoza éramos unos mierdas".

Según el joven, se inició entonces un enfrentamiento entre unos y otros. "Yo me agarré con el otro camionero, que era más fuerte, y me desplazó varios metros. Cuando me giré, vi como Juan Carlos le daba una patada en la cabeza al otro camionero. Yo solo vi una", explicó. El acompañante de Larriba reconoció que la víctima estaba ya tirada en el suelo, y que no la vio defenderse. "Recuerdo que cuando nos íbamos de allí, Juan Carlos me dijo: 'Le he dado bien", concluyó. Cuando le preguntaron por qué tardó un año en contar todo esto, el testigo dijo que no leía los periódicos ni se había enterado de la muerte de José María Justicia.

Las psicólogas, concluyentes

Durante la última sesión del juicio, se practicaron también las pruebas periciales. Los forenses que hicieron la autopsia mostraron varias fotografías en las que se apreciaban con toda crudeza las graves lesiones que tenía la víctima en la cabeza. En ese momento, su viuda tuvo que abandonar la sala (la madre de la víctima se marchó de Zaragoza el jueves al agravarse el estado de salud de su marido). "Le golpearon con tanta violencia que le estalló el cuero cabelludo. Pero lo más grave fue el edema cerebral", indicaron. En cuanto al número de patadas, dijeron que fueron "al menos cinco". "No encontramos ninguna señal de defensa", añadieron.

Muy concluyente resultó también la pericial psicológica. Las especialistas explicaron que Larriba tiene una inteligencia límite, "pero sabe perfectamente lo que hace". Dijeron también que es una persona con rasgos "antisociales", "con sentimientos muy superficiales". "En absoluto es compatible con que aceptara autinculparse porque le diera pena una persona a la que ni siquiera conocía. Y tampoco es alguien influenciable", dijeron.

El veredicto del Jurado podría conocerse el próximo lunes.

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