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JUICIO POR EL CRIMEN DEL CAMIONERO

"En absoluto he intentado montar una trama para acusar de asesinato a Larriba"

Un guardia civil, tío del que fue primer sospechoso del crimen del camionero, negó ayer rotundamente haber mediado para liberar a su sobrino y detener al joven de Torrero.

Durante toda la semana, la sala de vistas donde se celebra el juicio ha estado llena de público.
"En absoluto he intentado montar una trama para acusar de asesinato a Larriba"
JOSé MIGUEL MARCO

Completamente indignado y "bastante ofendido". Así dijo sentirse ayer un guardia civil tío de Rubén C. A., el que fue primer sospechoso del crimen del camionero andaluz José María Justicia, por el que ahora se juzga al joven de Torrero Juan Carlos Larriba Marco. El pasado lunes, durante la primera sesión del juicio, el procesado declaró que la razón para que se autoinculpara, un año después de los hechos, fueron las presiones de un teniente de la Guardia Civil. Dijo que le engañaron y que le presionaron, asegurándole que "en dos días estaría en la calle". Y según mantiene el acusado, a ese oficial recurrió el tío de Rubén C. A., al saber que a su sobrino podrían condenarle a 22 años de prisión por asesinato.

"En absoluto he intentado montar una trama para acusar de asesinato a este señor", manifestó ayer el agente de la Benemérita, refiriéndose a Larriba. Sus primeras palabras fueron para recordar que cuando ocurrieron los hechos, ni siquiera era tío del primer sospechoso. "Me casé el año pasado con mi mujer, que es hermana de la madre de Rubén", aclaró. El funcionario recordó también que es agente de la unidad de Tráfico, por lo que "nunca" ha estado relacionado con investigaciones de delitos violentos. Y en cuanto a su relación con el teniente Valentín (ayer se publicó por error que era capitán), que fue quien reabrió la investigación que llevó a Larriba a la cárcel, el guardia civil explicó que lo conocía como compañero del Cuerpo que era, pero "solo de hola y adiós".

La primera vez que se mencionó a este agente fue en un carta que Juan Carlos Larriba remitió al juez instructor del caso. Entonces, la defensa, ejercida por Carmen Sánchez Herrero, pidió que se identificara a este funcionario y que se le tomara declaración. Sin embargo, el magistrado ni siquiera consideró necesario entonces interrogarle. Para tratar de despejar cualquier duda, el testigo insistió en que "nunca" se ha reunido con nadie para hablar de este asunto. Tampoco con Larriba.

La del guardia civil fue la declaración más significativa de cuantas se escucharon ayer en la Audiencia Provincial, durante la cuarta sesión del juicio por el crimen de José María Justicia. A lo largo de la mañana, también fueron interrogados los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía que transcribieron las escuchas telefónicas, y que se limitaron a ratificarse.

Uno de los propietarios del bar donde trabajaba como recogevasos Rubén C. A., así como una camarera, comparecieron también este jueves ante el jurado. Sin embargo, lo único que dijeron es que el que fuera primer sospechoso del asesinato (y que quedó en libertad cuando se detuvo a Larriba) se marchó del local "sobre las 5 de la madrugada" la noche de autos.

La familia del fallecido, a la que asiste Enrique Trebolle, no podrá ver cómo termina el juicio, ya que la enfermedad que sufre el padre de la víctima les obligó a volver ayer de urgencia a Jaén.

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