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OBITUARIOS

Muere José Egea, el único preso de Mauthaussen que residía en Aragón

Vivía en Villamayor, donde fue homenajeado en mayo, con motivo del 65 aniversario de la liberación del campo de concentración.

José Egea recibe emocionado a su nieta Judith en el homenaje celebrado en mayo.
Muere José Egea, el único preso de Mauthaussen que residía en Aragón
PEDRO ETURA/A PHOTO AGENCY

José Egea, el único preso de Mauthaussen que vivía en Aragón, falleció ayer a los 89 años después de resistir varios embates de la salud, aunque el más importante fue sobrevivir a los cinco años del genocidio de los nazis en la prisión austríaca.

José Egea murió con la satisfacción de haber sido homenajeado por el Gobierno de Aragón, junto a otros cinco compañeros, y en su pueblo de residencia, Villamayor, con motivo del 65 aniversario de la liberación de la cárcel por el Ejército norteamericano. Allí pudo escuchar a su nieta Judith en esos actos públicos y salir a la calle con la cara bien alta, a pesar de ser de los grandes olvidados de la II Guerra Mundial. "Han pasado 60 años elogiando a los que han muerto en la Segunda Guerra Mundial y parece dar miedo decir que éramos republicanos españoles. Nosotros somos los olvidados porque a la historia de España le faltan engranajes y los deportados somos historia", sostuvo en una entrevista con HERALDO. Aunque José Egea nació en Murcia y vivió en Sitges (Barcelona), pasó sus últimos años en Aragón, dónde dejó la simiente con sus dos nietos.

Un libro de abuelo a nieta

Egea empezó a recuperar su historia al escribir el libro 'KL Mauthausen 5894', con su número de preso, y su nieta Judith Miralles, de 15 años, quiere continuar esa tarea por las experiencias compartidas con su abuelo. De hecho, juntos conocieron recientemente que el padre de José Egea, murió gaseado en el castillo de Harteim, un lugar de exterminio próximo a la prisión donde Hitler aplicó la eutanasia.

José Egea cumplió 20 años el día que entró en el campo de concentración (21 de enero de 1941) con su padre y dejó de celebrar sus cumpleaños. "De aquí no salimos", le dijo su padre.

Sufrió al trabajar en la "cantera de los paracaidistas", donde los nazis empujaban al vacío a los presos, con un martillo de 50 kilos y cargando piedras. Por suerte, pudo salir de la muerte segura, aunque no se escapó de tantos palos.

Egea sufrió muchos años en silencio su condición de preso y fue un apátrida en su país. Fue de los pocos que optó por regresar a España con su familia en vez de quedarse en Francia, como hizo la mayoría, y participó en la fundación de la asociación Amical.

De los 7.300 españoles (1.011 aragoneses) que entraron en Mauthaussen murieron allí 4.761 (467 de Aragón). Hoy quedan vivos nueve presos aragoneses, y residen entre Francia y Venezuela.

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