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Zaragoza
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Tercer Milenio

Festejos populares

Y a los que se van, también

Las vacas de Ozcoz fueron a por todas en la última mañana de festejos populares.
Y a los que se van, también
ESTHER CASAS

Elegí para esta última mañana el tendido siete. Como antiguamente hacían los buenos aficionados de Madrid. Error. Qué follón. O no tan error, porque vaya marcha la que le metían los de la peña 'Los que faltaban'. No faltaba nadie -lleno hasta la bandera-. Ni siquiera una peña 'El ave en cien palabras' -curioso nombre- que, me cuentan, pese a ser literaria, sus miembros son polivalentes y tan pronto le dan al relato como al revuelto mañanero ese que prepara el Chapi. Ayer empapaban con unos pastelitos que, me dijeron, se llaman Piononos. Estaban buenos. Lo que se aprende viniendo a las vacas.

Aguanté poco rato, que estoy mayor y después de ocho mañanas de charangueo, uno necesita reposo para poner en orden sus notas.

En ellas, no faltaba que había que dar la enhorabuena a la cuadrilla de Monzalbarba quienes, el viernes, se alzaron vencedores del XXVI Concurso de Roscaderos. Y también a los chicos de Santa Pantaria que, en la noche del sábado, por 8 centésimas no lograron proclamarse vencedores del XI Concurso Nacional de Emboladores. Les superaron y lograron el primer premio los madrileños de Colmenar. Si todos tienen su mérito, a estos últimos hay que añadirles el 'exilio' ya que, para practicar su especialidad, deben salir de su comunidad por estar prohibidos en la de Madrid los toros de fuego.

Última mañana de apoteosis y desenfreno. Por todo. Porque la noche fue la más larga, porque las peñas apuraban como si fuera la última vez y porque los hermanos Ozcoz venían con su ganado a por todas. Y se lo llevaron todo. A sus manos fue a parar el II Trofeo al mejor lote ganadero y en nombre de su vaca número 6, Maleante, recogieron el correspondiente al ejemplar de mejor juego de entre los corridos en la feria.

Félix y Sergio se lo merecen por su trabajo. Enhorabuena.

Ajetreo para los sanitarios

El juego de las vacas y el resto de circunstancias hicieron que Laborda y su gente de Cruz Roja tuvieran muchísimo trabajo. Veinte atendidos por contusiones, más cuatro traslados a hospital, más un ciudadano que era de traslado pero que se negó a entrar en la ambulancia -les digo yo que los sanitarios se ganan el cielo- y otro paciente que hubo de ser intervenido en la misma plaza.

También fue mañana de homenaje. Lo hubo para Guillermo Catalán por su trabajo como encargado del chiquero. Y un bonito gesto por parte de Toropasión, el detalle con que fue distinguido Imanol Sánchez reconociendo la importante labor de los directores de lidia. En el caso del novillero de Pedrola, este año ha hecho un trabajo excelente a lo largo de toda la semana y particularmente en el prodigioso quite que hizo al recortador Joel Rodríguez el domingo.

Elegí la puerta del patio de cuadrillas para ver desde allí la última vaca. Buena elección. La potencia de la megafonía hizo que la jota del maestro Borobia me retumbara en el estómago. Pero no me despediré con ella. Este año parece obligado dar el "adiós a los que se quedan" y a los que se van?, que vuelvan pronto o mandaremos un cabestro a buscarlos donde estén.

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