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JUSTICIA

Un tribunal popular juzga al acusado de asesinar a patadas al camionero andaluz

La vista comienza cuatro años y medio despues del crimen cometido en San Vicente Mártir.

Juan Carlos Larriba, el día que fue conducido al Juzgado de Guardia para declarar.
Un tribunal popular juzga al acusado de asesinar a patadas al camionero andaluz
ESTHER CASAS

Un tribunal popular será el encargado de juzgar a partir de mañana a Juan Carlos Larriba Marco, de 23 años, acusado de matar a patadas a José María Justicia Expósito, camionero andaluz que encontró la muerte en Zaragoza a los 38 años un domingo de mayo de 2006. El hombre, natural de Huelma (Jaén) había hecho parada en la capital aragonesa para descansar y coincidir con un amigo y colega de profesión, Juan Quesada, que le había traído ropa limpia de parte de su mujer. José María Justicia había estado tres semanas con el camión por Italia y tenía previsto parar todavía en Madrid, antes de regresar a Jaén.

Sobre las dos de la madrugada, se encontraron en Rausán (Alfajarín), donde aparcaron los camiones y llamaron a un taxi para que les llevara al centro de Zaragoza. Tres horas y media después, cuando caminaban por San Vicente Mártir, fueron abordados por dos jóvenes a los que no conocían de nada. Tras un cruce de palabras, uno se encaró con Juan Quesada y el otro con José María Justicia, a quien el primer golpe hizo caer al suelo, donde quedó arrinconado junto a un escaparate. El agresor aprovechó esta circunstancia para patearle con brutalidad en todo el cuerpo pero especialmente en la cabeza, zona que buscó y golpeó reiteradamente con saña pese a que la víctima permanecía inmóvil e inerte tras el primer golpe de todos los recibidos, como recoge el fiscal en su escrito de acusación.

Según certificó la autopsia, la víctima había consumido alcohol, por lo que al caer al suelo quedó aturdido y "no tuvo la menor posibilidad de defenderse". De hecho, no existe ninguna lesión defensiva. Los forenses concluyeron que la muerte se produjo "a consecuencia del desplazamiento por compresión y lesión de las estructuras profundas del diencéfalo y mesencéfalo". Lo que significa que a la víctima le aplastaron el cerebro a patadas.

Dos investigaciones

La investigación abierta por el Grupo de Homicidios de la Policía permitió detener 16 días después del crimen a R. C. A., de 20 años, como presunto autor del crimen. Este joven estuvo un año en prisión preventiva por esta causa y el fiscal llegó a formular acusación contra él por asesinato y solicitó 22 años de cárcel de acuerdo con los indicios que le había presentado la Policía.

En principio, todo parecía listo para ser juzgado como un caso más. Sin embargo, la Guardia Civil había iniciado otra investigación por su cuenta a raíz de una llamada anónima que recibió Pedro Carranza, abogado defensor de R. C. A., en la que le decían que su cliente no era el asesino. Justo cuando se cumplía un año del ingreso en prisión de R. C. A., la Benemérita presentó como nuevo presunto autor del crimen a Juan Carlos Larriba Marco, de 22 años. Esto supuso la excarcelación del primer sospechoso y el ingreso en prisión del segundo.

La instrucción volvió a comenzar con estos nuevos mimbres y fueron interrogados nuevos testigos, entre ellos el menor que pegó a Juan Quesada mientras Larriba acababa supuestamente con la vida de José María Justicia.

Así lo entiende el fiscal en su escrito de acusación en el que pide 22 años para el procesado por asesinato con alevosía y ensañamiento. La acusación particular, ejercida por el letrado Enrique Trebolle en nombre de la familia del fallecido, eleva la pena a 25 años. Por su parte, la defensa, de la que se encarga Carmen Sánchez, niega los hechos y reclama la absolución de su cliente argumentando que todo es un montaje para inculparle a él.

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