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Zaragoza
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VENTA AMBULANTE

Pompas de día, gafas de noche

El mercado callejero ofrece artículos para todos los gustos.

Las pistolas que disparan miles de pompas de jabón hacen furor entre los más pequeños.
Pompas de día, gafas de noche
CARLOS MONCíN

El Paseo de la Independencia, el Coso y la calle Alfonso se han llenado estos días de miles de pompas de jabón. Incluso en la plaza del Pilar se ven casi más burbujas que palomas. Y es que los tradicionales pomperos, esos que se llenaban de detergente de lavar los platos, se han convertido en auténticas metralletas capaces de disparar cientos de pompas de jabón en un abrir y cerrar de ojos.

"Le ha hecho mucha gracia al pequeño, y como no era muy caro, se lo hemos comprado", explicaba Ángela Silvestre mientras su hijo Miguel apuntaba a los paseantes con su nueva pistola. Estos curiosos artefactos a pilas son una de las principales novedades del mercadillo callejero de las Fiestas del Pilar, en el que ya se han consolidado los productos de moda de los últimos años: las diademas con cuernos de luces multicolores, las gafas de todas las formas, tamaños y colores, e incluso las corbatas de estampados multicolores, que hacen furor entre las más jóvenes.

Durante el día, la actividad de la venta ambulante se concentra en las calles más céntricas de Zaragoza. Como en un gran supermercado, las calles de la capital aragonesa también están divididas por secciones. En los porches de Independencia se pueden adquirir desde pulseras de cuero y muñecas personalizadas hasta helicópteros fabricados con latas de refresco que mueven sus hélices como si en cualquier momento fueran a despegar.

Los sombreros, gafas y demás complementos se sitúan en la calle Alfonso, donde comparten espacio con las estatuas humanas que estos días adornan el paseo. Más cerca del Pilar, los perros de peluche que dan volteretas y los pollitos saltarines acaparan la atención de los paseantes. Sobre todo, de los más pequeños, que -para desgracia de sus padres -rara vez consienten alejarse de esos divertimentos sin llevarse uno entre las manos.

En cuanto se oculta el sol, los objetos brillantes y luminosos son los reyes de un mercado que se 'tele transporta' a los bares del Casco, Valdespartera e Interpeñas. Allí, además de los cuernos y chupetes de luces, los borsalinos de rayas o lentejuelas se han convertido en el complemento ideal para el uniforme de los peñistas. "Cada año nos compramos alguna 'chorradica', y este año nos ha dado por estos sombreros", aseguraban Marta López, Teresa Benito y Andrea Santos, que habían conseguido cada uno de sus complementos por solo un par de euros.

También son muchos los que se deciden por las gafas de sol, el adorno por excelencia de las noches pilariegas. Poco importa que a esas horas ya solo deslumbre la luz de las farolas. Las hay tipo persiana, de colores y con forma de corazón. Incluso algunas tan grandes que bien las podrían lucir el Morico o la Forana. "Por la noche, siempre visten. Además, casi siempre vuelvo a casa de día, así que les doy doble uso", bromeaba anoche Joaquín Moreno, un joven oscense que esta semana se ha 'mudado' a casa de unos amigos.

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