Despliega el menú
Zaragoza
Suscríbete

TOROS

Despedida a la francesa

Serafín Marín logró cortar una benévola oreja a un noble toro, que acabó sin sitio para embestir. Sus compañeros de terna no entendieron la buena corrida, en conjunto, de Alcurrucén

Javier Valverde, torero salmantino, eligió la Feria del Pilar para decir adiós a su profesión. Al inicio del paseíllo recibió una ovación compartida.
Despedida a la francesa
CARLOS MONCíN

El día que me despida o me despidan, procuraré hacerlo a lo grande. O lo intentaré. Jamás lo haré a la francesa o enviando una carta de lástima a mi querido director. Es moda, entre los coletudos, despedirse de los ruedos anunciándolo a bombo y platillo. Rebañando la perola, que decimos los aficionados. El cuento de la lástima. Un salmantino que dice adiós a su profesión en Zaragoza. En la Feria del Pilar, nada menos. Como si hubiese tenido tardes memorables en la Misericordia, que no, o como si Jesús Millán hubiera hecho lo mismo en Salamanca. Fuera de lugar. Favores que desmerecen una feria.

Valverde podía haberse evitado viajar hasta aquí y despedirse por carta. O telegrama. La plaza ya tiene locutor y lo hubiera trasmitido encantado. Nada de corte de coleta. Ni atisbo. A la francesa.

Me gustó la corrida de Alcurrucén. Vareada y variada de carácter. Altón, zancudo, en Núñez el primero y el resto más panzones y bajos de cruz. Justísimo para Zaragoza el quinto. Batuta, de la noble familia de los músicos que tan buen nombre han dado a la casa Lozano. Buen toro, noble y con prontitud en banderillas. El cuarto, asesinado por el Legionario a caballo, repitió con nobleza hasta que acabó desangrado. Mansos primero y sexto que hizo sobrero de un tercer toro, casi melocotón de capa, que lució clase en el poco tiempo que permaneció en el ruedo. De las cuadrillas, que lidiaron muy mal, solo destacaron con los palitroques Omar Guerra y Jesús Arruga por parte de Marín, y Luis Carlos Aranda y Pedro Cebadera por la de Valverde.

A Serafín Marín le hurtó su compañero -el de la despedida- la ovación de inicio destinada a él. Pese a ello, Serafín no tuvo su mejor tarde. Tres lances y un quite de frente por detrás, lo único destacable de capote. Al buen segundo, chorreado, lo llevó siempre tapado con la muleta por delante. Le dio sitio y ligó hasta que un desarme emborronó el conjunto. Al quinto, noblote, le dejó la muleta siempre atrás, se puso muy cerca y no fue capaz ni de tirar del toro ni de colocarse bien. Fácil y comodón. Oreja de regaliz, presidente.

Miguel Tendero anduvo despegadillo y fuera de cacho toda la tarde. Enganchó algunas series cuando dejó la muleta en la cara y con el manso sexto tiró las tres cartas y lo mató como pudo.

Valverde pajareó en los dos toros que le correspondieron. Con el manso primero, rajado, no se puso y, con el buen cuarto, menos. Espeso hasta para abandonar la plaza. Y es que hay toros que tienen mala suerte hasta en el sorteo. C'est la vie.

Etiquetas