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Gastronomía y ocio

Aluvión de menús especiales

Muchos ciudadanos aprovecharon el día grande de las fiestas para comer fuera, una oportunidad para que los negocios y los clientes olvidaran la crisis. El precio medio oscilaba entre 15 y 30 euros.

Aluvión de menús especiales
Aluvión de menús especiales

Escritos en tiza en pizarras colocadas estratégicamente en la calle o en hojas y folletos pegados en los cristales. Ayer estaban en todas partes. En los restaurantes más sofisticados y en los de barrio. 'Menú especial Pilar 2010' era la frase promocional más repetida en los establecimientos de la capital aragonesa. La oferta iba dirigida a todos los gustos y bolsillos, aunque el precio medio oscilaba entre los 15 y los 30 euros. La cifra disminuía en los menús infantiles.

La economía no está para grandes desembolsos. Son tiempos oscuros, de precariedad y aguante, si bien las fiestas del Pilar suponen una excelente ocasión para darse un gusto y olvidar las penas en compañía de familiares y amigos. Y ayer era el día grande, y qué mejor que honrar a la Virgen después de la ofrenda con una comida especial. No pocos ciudadanos optaron por tomar algo fuera de casa mientras el resto seguro que preparaban algún platillo fuera de lo común en su cocina.

Vestidos de baturro o no, todos estaban invitados a entrar en unos locales a los que la afluencia de clientes no les habrá venido nada mal. Las recaudaciones de estas fechas mitigan los meses de dura crisis. Es un comentario recurrente: en las horas punta, la mayoría de bares están llenos durante el Pilar, a pesar de que no tengan demasiada fama y en condiciones normales incluso se encuentren semivacíos.

Pasado el mediodía, una multitud caminaba por el paseo de la Independencia. Alegría y bullicio, casi agobio, en las calles. En la plaza de España, los trabajadores del Gran Café Zaragozano empezaban a estar nerviosos. Había que tener todo a punto. Vanessa, responsable del establecimiento, daba las instrucciones en la planta de abajo. Preveía vender unos 100 menús a un precio de 15 euros. Lo aragonés estaba muy presente en la carta, al ofrecer las tradicionales migas o, de postre, melocotón asado al horno, por ejemplo. Aún era pronto para sentarse a la mesa, pero varios grupos de comensales degustaban ya algunas raciones de patatas bravas.

Vanessa reconoció que no había notado una gran diferencia en la presencia de público respecto a las fiestas de ejercicios anteriores. No obstante, sí mencionó que daba la sensación de que la afluencia de gente era más constante frente a los altibajos e intermitencias de otros años.

Por el Tubo y la zona del Casco Histórico los locales se centraban sobre todo en las raciones y las especialidades. Ya se sabe que tapear es una tradición, un rito que se mantiene también en días excepcionales, como el del Pilar. Esa tendencia general no evitaba que ciertos establecimientos se desmarcaran con cartas de 38 euros el cubierto.

Conforme uno se acercaba a la plaza del Pilar, punto neurálgico de la vida zaragozana, el ambiente se animaba y faltaba el aire debido a la congregación de oferentes y paseantes. Una situación no apta para agorafóbicos. En la vecina calle de Santiago, en el restaurante Corinto andaban agobiados. Se acercaba la hora clave. "Mira, parece que está vacío, entremos", dijo una mujer a su acompañante. Lo que desconocía era que todas las mesas estaban reservadas. En el menú de la puerta se podía leer que había pochas con gambas, alcachofas, entrecot o merluza. El coste, 20 euros.

Largas colas

En la esquina de la calle de Don Jaime con la plaza del Pilar se registraban largas colas. No era para sacar entradas, sino para comer en Las Palomas. Los responsables del establecimiento confiaban en rondar los 1.000 menús bufé. El precio, por la mañana y por la noche, ascendía a 15,95 euros (unos 18 con los impuestos y la bebida de rigor). A diferencia de otros días, en la oferta culinaria el marisco cobraba más importancia.

De nuevo en el Casco, en la calle de la Santa Cruz, en Casa Portolés, mediante reservas, esperaban a unos 70-80 comensales a 38 euros cada uno. El menú diario suele costar 16,50 euros, 21 en festivos. Ya en el centro, degustar las carnes y vinos del Asador de Aranda ascendía a 50 euros.

Tapas en la plaza del Pilar. Buena parte de los bares y restaurantes zaragozanos estaban ayer repletos de clientes, sobre todo los del Casco y los próximos a la plaza del Pilar, como el restaurante Las Palomas.

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