Despliega el menú
Zaragoza
Suscríbete

JESÚS MILLÁN

"Mi último brindis será para la afición de Zaragoza"

Cuesta creer que vayamos a ver hacer el último paseíllo a Jesús Millán en la Misericordia. ¿Le recorre el cuerpo un escalofrío?

Como es algo muy meditado, por más que sea una situación difícil, la tengo asumida y digerida.

Cuando inició la temporada, se le veía ilusionado. ¿Le ha hecho mella la falta de contratos?

Por supuesto. Solo tenía firmado un contrato para Madrid, y sabía que si allí no pasaba nada, tal y como están las cosas, no se podría esperar nada. Aunque no estés mal, simplemente por cumplir, los empresarios no se acuerdan de ti. Madrid era clave y, al no pasar nada, pensé en hablar con Zorita para plantearle la despedida.

Dicen que los toros se ven mejor desde la barrera, pero no creo que sea el caso.

No han sido años fáciles. El toreo siempre es complicado, cuando se torea mucho y cuando no. Además, tengas contratos o no, el nivel que uno tiene que mantener es siempre el mismo. Y la incertidumbre y la inquietud con que vives tu vida también es igual, o incluso mayor. Todo eso, a veces, te lleva a pensar que no merece la pena. Esto es precioso y yo he tenido la suerte de vivir las mieles. Por eso me voy pensando en que he hecho mis cosas y en que me he sentido realizado. Eso hace que me vaya tranquilo y satisfecho. Desde luego que podía haber conseguido más, pero esto es así de difícil y no hay que buscar culpables.

En cualquier caso, cada vez estamos más acostumbrados a las reapariciones. ¿Puede ser el suyo un hasta luego?

No lo sé. Desde luego, ves que hay muchos compañeros que se han ido y después de un tiempo han vuelto. Eso te hace pensar que algo tiene que tener esto que te hace cambiar de idea. Desde luego, mi decisión es firme. Pero tampoco me cierro a decir que no voy volver, porque no lo sé. A día de hoy, pienso en un adiós definitivo, pero nunca puedes asegurarlo.

¿Qué cree que le ha faltado a este último tramo de su carrera profesional, suerte o continuidad?

Ha faltado de todo un poco. Buscar culpables no tiene ningún sentido. Hay muchos factores que influyen en la carrera de un torero, pero creo que el más importante siempre es uno mismo. Hay que tener capacidad de resolver todas las situaciones, y cuando hay una mínima oportunidad, aprovecharla. Pero claro, con corridas como las que me ha tocado matar, eso todavía se hace más difícil. Hay toreros que han sido capaces de coger ese sitio, estando a punto de dejarse la vida cada tarde. Pero arriesgar la vida cada día es muy complicado.

El año pasado se fue de vacío de Zaragoza. ¿Cómo se imagina la despedida?

Este año espero irme lleno. Si no es de orejas, que desde luego es mi idea, por lo menos de sensaciones bonitas. Yo sé que voy a dar la cara y voy a dejar las últimas gotas de mi sudor en la arena. Porque fue donde empecé, y quiero exprimirme donde acabo. Y va a ser en Zaragoza, en mi plaza, en mi feria.

Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero usted siempre ha tenido el cariño de la Misericordia.

La verdad es que no me puedo quejar. Siempre he tenido buenos partidarios en Zaragoza y ha sido una plaza a la que he venido encantado. Unas veces habrán salido las cosas mejor y otras peor, pero yo siempre me he querido entregar.

¿Ya ha pensado a quien brindará su último toro?

Creo que mi último brindis será para la afición de Zaragoza. Me vio hacer el primer paseíllo de mi vida y seguramente verá el último.

Etiquetas