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Zaragoza
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feria taurina

Un par bajo el diluvio

Infumable y espesa tarde por culpa de un descastado encierro de Montalvo que solo tuvo fachada. Montoliú salvó el festejo con un gran par de banderillas repleto de torería, elegancia y buen gusto.

Jose Manuel Montoliú, en un fantástico par de banderillas.
Un par bajo el diluvio
CARLOS MONCÍN

Si esto sigue así habrá que esconjurar de nuevo la Misericordia. O quemar la plaza, que más de uno lo piensa ya. La cosa no puede ir peor. Ni hecho de encargo. El hombre propone, Dios dispone y el toro lo descompone. La tarde no pudo ser más rancia. Y aguada. Como poseída por un ambiente triste y de vacío que obligaba a mirar de soslayo.

Infumable, larga, tediosa. Insoportable. Los de Montalvo lucieron carnes. Y pitones. Solo fachada en plena liquidación por derribo. Bastota. Alta y aleonada. Seria vista de frente. Vacía de raza y de contenido. Sin gota de clase y alguno, el quinto, con más peligro que Sarkozy en una boda gitana. El cuarto se desplazó un poco, pero enseguida acabó rindiéndose. Mansota, el segundo se acostó en la segunda tanda y así murió. En los caballos se medio dejaron pegar, pero hicieron sonar los estribos. Corrida áspera, probona y sosa. Desagradable.

Curro Díaz se llevó el menos malo del conjunto. El único bajo de cruz que tras un volteretón, agotó su corta cuerda. Curro muy vertical, desmayado por momentos, engarzó un par de series con más pellizco que profundidad. Chispazos de torería en un cambio de mano lentísimo y en unos ayudados por bajo que fueron de clamor. A su primero le dio la larga y la corta distancia. No tragó en ninguna de ellas. Mal con la espada.

Salvador Vega dejó destellos personales con el capote. Una media sensacional. El tercero, colorado, se refugió entre sus manos, se tragó con desgana un par de series tan limpias como cortas. Echó el freno de mano y el torero abrevió. Al sexto, altón, lo citó de lejos para tragarle los tornillazos que tiraba al final de cada muletazo. Tres series con la derecha, pulcras y templadas fue su balance final. El toro empezó a defenderse y a esperar y Salvador abrevió.

Leandro ni tuvo mejor ni peor lote, tan solo mala suerte de que sus marmolillos fuesen los más desagradecidos. El segundo se fue a corrales y su sustituto debió seguir el mismo camino. No pudo manejar el capote. Ni la muleta. Con el que hizo quinto y sobrero, feo como una condena, sin humillar y probón le puso los pitones en el pecho y eso acabó con su firmeza. Mal con la espada.

Bien en la lidia del tercero, Miguel Ángel Sánchez. Sensacional por la belleza en la ejecución y en la colocación, José Manuel Montoliú en un gran par a toro parado. El torero fue andando hacia él, dándole la cara, sacó el par de abajo, reunió y salió andando, con torería. El par de muchas ferias. Grandeza de torero y de apellido. El banderillero Isaac Galvín, tercero de la cuadrilla de Salvador Vega, resultó herido al clavar el segundo par al tercero. Sufre una herida en el tercio inferior del muslo izquierdo de 10 centímetros que solo daña el tejido celular subcutáneo. Menos grave.

Si no quieres caldo... dos tazas.

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