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EXPOSICIÓN

Una exposición rememora el germen del anarquismo aragonés cien años después

El proyecto 'Tierra y Libertad', que se sumerge en la trayectoria del anarcosindicalismo, se despliega en un congreso, un disco, un libro y una muestra, que comienza hoy en dos sedes.

Los responsables de la muestra junto a la recreación del asesinato de Canalejas en 1912.
Una exposición rememora el germen del anarquismo aragonés cien años después
CARLOS MONCíN

Zaragoza. El asesinato del cardenal Soldevila, las primeras obras de Ramón J. Sender, el gobierno de Joaquín Ascaso en Caspe como hito histórico nunca reconocido... El anarquismo encontró a comienzos del siglo pasado un extraordinario caldo de cultivo en Aragón. La CNT llegó a ser la primera fuerza sindical y su germen aún perdura en zonas del Bajo Cinca, de Valderrobres, de Teruel... A partir de hoy y hasta el 8 de diciembre una magna exposición -con dos sedes, el palacio de Sástago y el de Montemuzo- glosa la esencia de un movimiento que "el Franquismo extirpó de la memoria colectiva", en palabras de Javier Lambán, presidente de la DPZ. 'Tierra y libertad. Cien años de anarquismo en España' es el título de la muestra que, a través de imágenes, prensa de la época, uniformes e, incluso, armas, recoge un caudal ideológico por el que lucharon centenares de miles de milicianos en las tierras del Ebro.

"Este proyecto lleva años de preparación y el propósito es que sea educativo, que se lleve a los institutos y cale en la sociedad", afirma el catedrático Julián Casanova, comisario de la muestra. Dado los extraordinarios fondos reunidos, Casanova no vería descabellado que se creara un proyecto museístico en torno al anarcosindicalismo, que se hizo fuerte en la Segunda República e inició "luchas novedosas como las de la internacionalización, la liberación de la mujer o el ecologismo", según recordó Lambán.

'Tierra y libertad' también "recoge las tensiones y contradicciones" de un movimiento que habitualmente se identifica con la violencia y los atentados, como también muestra la exposición de Sástago. "En toda Europa se cometieron innumerables 'tiranicidios' con los que intentaban acabar con el caciquismo y la oligarquía", recordaron ayer los responsables de una muestra que narra los atentados contra Canalejas, Cánovas del Castillo o Eduardo Dato, por citar tres ejemplos. "Aunque el anarquismo no es solo violencia porque también cuenta con una fe inquebrantable en que la cultura libera a las clases trabajadoras y desposeídas", comentaba ayer Casanova, ilustrando esta idea con la mucha prensa obrera de la época (en Aragón destacaba el 'Noticiero gráfico') y con su amplio cancionero, veinte de cuyas muestras se acaban de recoger en un discolibro de Prames.

'Tierra y libertad', un proyecto que nace de la colaboración interinstitucional (Ayuntamiento de Zaragoza, DPH, DPZ y DGA, a través del programa 'Amarga memoria'), también reserva un destacado espacio a las masas ("para que los campesinos abrazaran el discurso de la CNT hubo que hacer que el discurso anarquista fuera menos radical y más reformista", cuenta Casanova) y a la interacción de este movimiento con el Gobierno, dado que hasta cuatro anarquistas -a pesar de las críticas de traición ideológica- llegaron a formar parte de un Ejecutivo durante la Segunda República. Uno de ellos fue Federica Montseny, la primera mujer ministra de la historia de España, y también se destacó el trabajo de la aragonesa Amparo Poch, creadora de 'Mujeres libertarias', cuyo perfil puede rastrearse en Montemuzo, donde se analiza al detalle la lucha de las milicianas.

Los responsables de la muestra coincidieron en destacar ayer que 'Tierra y libertad' es un ejercicio de memoria histórica y de servicio y respeto a la verdad, y recordaron que en el congreso internacional que tendrá lugar en la Diputación de Huesca en octubre participarán hispanistas de renombre como Mary Nash, Walter Bernecker o Lily Litvak.

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