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TRÁFICO

La mala sincronización de los semáforos obliga a circular a menos de 30 km/h por las rondas

En lugares como Vía Hispanidad, Valle de Broto, Marqués de la Cadena o el vial norte los conductores deben armarse de paciencia. El Ayuntamiento dice que la coordinación semafórica es la mejor posible y que en cada punto hay que atender muchas variables.

Los semáforos enTenor Fleta
La mala sincronización de los semáforos obliga a circular a menos de 30 km/h por las rondas
OLIVER DUCH

A cualquier conductor le ha pasado alguna vez. Al volante, espera a que se ponga el semáforo en verde, por fin arranca... y debe pararse a los pocos metros porque otro semáforo le vuelve a impedir el paso. La sincronización de los semáforos de una ciudad es una ciencia con innumerables variables que irremediablemente se cobra algunas 'víctimas'. Son calles cuyo tráfico se ve interrumpido cada poco tiempo para que otras tengan una circulación más fluida.

En Zaragoza, algunos de estos casos se dan en viales en los que, teóricamente, los vehículos deberían circular con agilidad, porque están hechos para eso. Rondas de la ciudad como el vial norte, Vía Hispanidad o Valle de Broto tienen una sincronización semafórica que exige a los conductores buenas dosis de paciencia. Ayer por la mañana, sin apenas tráfico que interrumpiera la circulación por estas vías, en todas ellas se alcanzaron velocidades medias inferiores a 30 kilómetros por hora -el máximo permitido es de 50 kilómetros por hora-.

El Ayuntamiento dice que la sincronización de los semáforos es "la mejor posible", y que siempre se atiende a "criterios técnicos" para determinar la prioridad y la duración de estas señales luminosas. Desde el Centro de Control de Tráfico se organizan los ciclos con avanzados programas que atienden cientos de variables, pero el excesivo número de semáforos y el enrevesado trazado de algunas calles no ayudan, precisamente.

Uno de los casos más desesperantes es el conocido como vial norte -bautizado como ronda de Boltaña-, el que une la rotonda de la MAZ con la avenida de Ranillas, y construido poco antes de la Expo de 2008. Se trata de una vía plagada de rotondas con semáforos que obligan a los conductores a parar cada pocos metros, a pesar de que las calles con las que se cruza apenas llevan circulación, y los pasos de cebra no registran el paso de casi ningún peatón.

El Ayuntamiento ha colocado en los últimos meses dos semáforos con pulsador en la zona, para que los semáforos puedan estar en intermitente y ponerse en rojo para los coches cuando un peatón quiera pasar. Próximamente hará lo mismo en el resto de rotondas de este vial en las que técnicamente se pueda instalar. El modelo que se está probando está dirigido especialmente a los invidentes, ya que emite un ligero sonido que les permite orientarse hacia el pulsador.

Más rápido por el barrio

La mejor prueba de la ineficacia del vial norte tal y como está configurado actualmente es que cuesta menos ir hacia el Ebro por el centro del Actur que por la vía de circunvalación, que teóricamente debería permitir ahorrar tiempo. Recorrer los cinco kilómetros que separan la rotonda de la MAZ y el puente de la Almozara por el vial norte y la avenida de Ranillas cuesta casi 11 minutos (ayer, 10:50 después de tener que parar en siete semáforos).

Ese mismo trayecto por el centro del Actur (por la calle de Gómez de Avellaneda) se hace en aproximadamente tres minutos menos (ayer, en 7:47), tras atravesar una serie de semáforos que son el ejemplo de perfecta coordinación: hasta 18 se pueden pasar en verde, respetando siempre los límites de velocidad.

La rapidez que debería dar el vial norte se logra, paradójicamente, evitándolo por el centro del barrio. La escasa utilización de esta ronda pone de evidencia lo poco eficaz que resulta para los conductores.

Hay más rondas de la ciudad que sacan de sus casillas a más de uno. El típico ejemplo que suelen poner conductores y transportistas cuando se habla de semáforos mal coordinados es Vía Hispanidad. En el tramo entre la rotonda de Toulouse (el cruce con Isabel la Católica) y la intersección con la avenida de Navarra lo habitual es coger seis semáforos en rojo en poco más de tres kilómetros. Casi uno de cada dos. En un trayecto realizado ayer, los tiempos de espera a que la luz se pusiera en verde sumaron más de tres minutos y medio.

También en el centro

Hay más. En la ronda que cierra el segundo cinturón de la ciudad por la margen izquierda (calles del Marqués de la Cadena y de Valle de Broto) hay tramos en los que es más habitual pararse ante un semáforo en rojo que pasar por uno en verde. Sobre todo en el segundo tramo, en Valle de Broto. En la calzada que va desde San Juan de la Peña hasta Salvador Allende se cogen tres semáforos en rojo consecutivos, en los que hay que parar en total 1 minuto y 41 segundos.

Ya en el centro de la ciudad, una de las calles que más irrita a los conductores es Tenor Fleta. Desde el final de esta vía, en San José, hasta su cruce con Sagasta, hay que emplear casi cinco minutos (ayer, 4:37) en recorrer poco más de un kilómetro, por lo que salen medias de velocidad de menos de 20 kilómetros por hora. La cadencia de semáforos obliga a detenerse en uno de cada tres semáforos, con cuatro paradas que superan los 40 segundos cada una.

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