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TARAZONA

Marea roja para recibir al Cipotegato 2010

Más de seis mil personas aclamaron al personaje que da el pistoletazo de salida de las fiestas.

Eduardo Arellano, el Cipotegato 2010, subido a la estatua de la plaza mientras es aclamado por más de 6.000 personas.
Marea roja para recibir al Cipotegato 2010
PEDRO ETURA / APG

Nada menos que veinte toneladas de tomates se tiraron ayer en Tarazona. ¿El motivo? El de cada 27 de agosto: la salida del Cipotegato. Este año más de 6.000 personas se reunieron solo en la plaza del Ayuntamiento, porque por el resto del recorrido hubo muchas más.

Antes de las doce del mediodía, el Cipotegato 2010, Eduardo Arellano, calentaba ya vestido con la careta y el traje multicolor. Recibía también los últimos consejos. "Recuerda que hay tres escalones justo al salir por la puerta", le dijo un funcionario municipal.

Con las campanadas, se abrió la puerta y el Cipotegato se enfrentó a los turiasonenses y turistas que le estaban esperando ansiosos, armados con su último tomate. Amigos, familiares e incondicionales de la fiesta se encargaron de abrir un pasillo entre la multitud para que pasara el protagonista del día.

Tras un recorrido de un cuarto de hora aproximadamente por las calles del casco antiguo turiasonense y seguido por cientos de infatigables corredores, este personaje regresó a la plaza subido a hombros y dispuesto a disfrutar del momento más especial, la escalada a una estatua que representa al Cipotegato. "Se me ponen los pelos de punta, el momento de la estatua ha sido mágico, con esos aplausos, esos cánticos? Esta noche he dormido mejor de lo que pensaba, porque las anteriores me desvelaba y me costaba volver a conciliar el sueño hasta dos horas", dijo Eduardo Arellano.

"Es difícil explicar con palabras el sentimiento que supone para un turiasonense ser Cipotegato, sobre todo, cuando una vez realizado el recorrido, tus amigos te suben a la estatua y es entonces cuando las miles de personas que se concentran en la plaza de España vitorean al unísono la palabra '¡¡Cipote, Cipote?!!' mientras aplauden. Realmente puedo decir que he cumplido uno de mis sueños", añadió Arellano.

Así empezaron los festejos en Tarazona en honor del patrón San Atilano. "Comienzan hoy las fiestas con la salida de nuestro emblemático Cipotegato, acto que en estos momentos es de Interés Turístico Nacional y para mí, es un motivo de gran satisfacción el cerrar el ciclo de este mandato con el reconocimiento de esta figura, que hará que todos nos sintamos más unidos en un momento tan bonito como son las fiestas de una localidad donde la convivencia, la vecindad, y la buena armonía seguro que van a estar presidiendo, como siempre estos días", afirmó el alcalde, Luis María Beamonte.

Fue un Cipotegato más abierto que nunca, ya que por primera vez se desveló por completo el recorrido. "La verdad es que he hecho público el trayecto porque quería hacer partícipes a más personas, personas mayores y niños pequeños que no pueden acudir a la plaza por la gente que hay", contó Arellano.

Consiguió su objetivo, ya que por todos los rincones se encontró con gente que le esperaba y le daba ánimos, algo que seguro que agradeció y le dio fuerzas para continuar. Y es que no tiene que ser fácil subir por las empinadas calles de Tarazona con una careta que apenas permite ver, y cientos de personas alrededor.

A ritmo de charanga y tras pedir agua por las calles para limpiarse los restos de tomate de la ropa y el cuerpo, miles de personas se repartieron por peñas, el baño de espuma o los bares de la ciudad, que ayer sacaron sus barras a la calle.

Experiencia familiar

La familia Arellano ya tenía experiencia en esto de encarnar al Cipotegato, porque otro de ellos ya lo fue hace unos años. "Mi hermano fue hace 13 años Cipotegato y he intentado seguir su consejo, vivirlo tranquilamente, algo que ha sido difícil ya que es un momento que pasa muy rápido, porque los momentos mágicos pasan rápido", contó Eduardo.

Ahora, solo falta un hermano por salir elegido, el mayor, Luis, que ayer ejerció de portavoz de la familia y comparó las experiencias vividas con uno y otro hermano. "Han sido diferentes, con mi otro hermano no hubo tanta repercusión mediática, pero ahora al ser una fiesta nacional se ha convertido en algo grande, con gente por todos lados", dijo.

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