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CAMPO DE BORJA

Los borjanos residentes en Zaragoza y Barcelona se reúnen en su tierra

Los miembros de las hermandades de la Virgen de la Peana celebraron su cita anual.

Los borjanos realizaron una ofrenda a la Virgen.
Los borjanos residentes en Zaragoza y Barcelona se reúnen en su tierra
JAVIER LERíN

Un centenar de borjanos de las hermandades de la Virgen de la Peana en Zaragoza y Barcelona que residen en esas ciudades se reunieron ayer en Borja en su cita anual del verano. Los actos de estas colonias, que solo en la capital aragonesa reúnen a cerca de 400 familias, comenzaron con una misa en la iglesia del convento de La Concepción, en la que se recordó a Félix Aznar, el presidente zaragozano que falleció el pasado mes de marzo, y que había sido un importante impulsor del borjanismo fuera de la ciudad.

Tras la eucaristía, realizaron una ofrenda floral a la patrona de Borja y una salve, con el párroco Florencio Garcés, quien les viene acompañando en los últimos años. Los borjanos de Zaragoza, encabezados por su presidente, Javier Lajusticia, coincidieron en que era "muy bonito" poder reunirse en la ciudad que les vio nacer. En este sentido, uno de los organizadores, Francisco Lacaba, destacó la presencia de los más mayores, que vivieron con intensidad una jornada en la que afloraron los recuerdos de su juventud, según indicó.

De hecho, estos borjanos de la diáspora no suelen perder ocasión para regresar a su ciudad con motivo de cualquier acontecimiento importante que se produce. Como las fiestas patronales que Borja celebra el primer domingo de mayo y en las que no faltan nunca, con una destacada representación en el Rosario de Cristal, que encabeza la procesión de la Virgen por las calles de la ciudad hasta su emotiva entrada en la colegiata de Santa María. Los borjanos de Zaragoza también están presentes en el Rosario de Cristal de la Virgen del Pilar desde hace muchos años.

Las Hermandades de Zaragoza y Barcelona se formaron tras la emigración de muchas familias borjanas a esas ciudades en los años 50 y 60 en busca de trabajo y de una mejor posición laboral y social. A pesar del tiempo transcurrido, y gracias a su asociacionismo, han mantenido siempre un vínculo con la ciudad que los vio nacer. "Somos de Borja y nos sentimos absolutamente borjanos", aseguraron orgullosos.

Para Francisco Lacaba "es inimaginable la alegría que sienten los mayores al encontrarse con sus convecinos. Vuelven los recuerdos de la infancia, de su juventud y de todos aquellos momentos vividos antes de tener que abandonar su localidad". Todos reconocieron ayer que fue una jornada especial que les permitió volver a reunirse con su patrona. "Ojalá el año que viene podamos estar otra vez", se despidieron.

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