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Vecinos de Delicias denuncian el ruido y la inseguridad de la plaza del jardín vertical

Recogen firmas para exigir al Ayuntamiento "que se pongan las medidas oportunas para mejorar la convivencia".Algunos jóvenes se suben por los tejados de los edificios cercanos.

Vecinos de Delicias denuncian el ruido y la inseguridad de la plaza del jardín vertical
JOSé MIGUEL MARCO

La plaza que se forma en Las Delicias entre la calle que comparte el nombre del barrio y la calle de Caspe reclama un poco de tranquilidad. Este espacio se inauguró hace menos de dos años -aún no tiene nombre- con el primer jardín vertical recorrible de España y de Europa como gran estrella. Ahora, los vecinos denuncian los ruidos continuos que se producen por la noche -especialmente en verano- y el ambiente de inseguridad que crean los grupos de jóvenes que se juntan en este espacio.

Por ello, los vecinos de las comunidades que dan a la plaza están recogiendo firmas para exigir al Ayuntamiento "que se pongan las medidas oportunas para mejorar la convivencia, puesto que la falta de respeto, intimidad, ruido y cuidado de un espacio público es algo más que evidente", según dice el texto.

Desde la asociación de vecinos Manuel Viola de Las Delicias, que tiene su sede en los bajos del jardín vertical, quisieron recalcar que estos problemas de convivencia "no son exclusivos del barrio, ocurren en todos sitios". El problema específico de Las Delicias es que, como dicen en la asociación, "somos 115.000 habitantes en menos de tres kilómetros", en una zona con pocos parques y espacios abiertos. Por ello, la plaza del jardín colgante se ha convertido en un espacio donde cabe todo, desde niños jugando con el balón hasta grupos de jóvenes latinos pasando por abuelos que pasean o mujeres africanas que se juntan con sus pequeños.

Uno de los principales problemas es el ruido. Una vecina de la plaza, que no quiso identificarse, contaba ayer que hay muchos días que "no se puede dormir". "Hasta las 00.30 puede haber más de 30 personas hablando muy alto, gritando de lado a lado de la plaza, jugando al balón... Ahora en verano sucede todos los días", explicó. Lo peor, para ella, es que "no se les puede decir nada". "Alguna vez que, de buenas maneras, les hemos dicho que se callen, han respondido con insultos y con amenazas", denunció. Según ella, generalmente son "grupos de jóvenes que "dan una gran sensación de inseguridad". La asociación de vecinos insiste en que hay conflictos de este tipo "como en cualquier calle", y que en Las Delicias "el problema es que no hay muchos espacios de convivencia".

Según reconocen en la propia asociación, algunos jóvenes también han accedido desde el jardín vertical hasta los tejados de algunas casas. No para robar en ellas, sino simplemente por vivir el riesgo que ello entraña. El susto y el temor de los vecinos ha sido grande cuando esto ha pasado.

Otro de los problemas de la plaza apareció nada más inaugurarse. Desde las balconadas del jardín vertical de Delicias, a las que se puede acceder desde por la mañana hasta las 21.30, se ve el interior de los edificios de enfrente, violando así su intimidad. "Ahora parece que se puede solucionar colocando unas vallas para cerrar los balcones del jardín", comentan desde la asociación. Esta solución haría que este espacio único perdiera parte de su gracia, ya que no se podría ver la plaza, pero supondría un descanso para los vecinos, que tienen que soportar miradas indiscretas si no tienen la ventana bien tapada.

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