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TRÁFICO

Más de cien futuros profesores de autoescuela ultiman su formación en las calles de Zaragoza

Los alumnos, que iniciaron el curso el 12 de julio, se examinarán de los contenidos teóricos y prácticos en septiembre.

Más de un centenar de futuros profesores de autoescuela ultiman su preparación en Zaragoza, donde en septiembre se examinarán de sus conocimientos teóricos y prácticos. Después de un proceso de selección y formación que para muchos ha durado más de un año y medio, los 113 alumnos que han llegado a la capital aragonesa desde diferentes puntos del país recibirán su título de profesores de formación vial, que les permitirá instruir a nuevos conductores en las autoescuelas.

Eso sí, para ello se tendrán que enfrentar a sus obstáculos más temidos. No son los 20 profesores del curso, ni el complicado uso del doble mando; ni siquiera el miedo a su inminente enfrentamiento con los futuros aprendices de conductores, que en más de una ocasión pondrán a prueba sus reflejos. "Tienen mucho miedo a exponer el tema que les ha tocado delante de toda la clase y, sobre todo, a los exámenes", afirma Rosa Soler, coordinadora del curso en Zaragoza.

Como todos los estudiantes, ya sean universitarios o de un cursillo de guitarra por correspondencia, sienten escalofríos y sudores fríos cada vez que oyen hablar de los exámenes finales. No es para menos, pues además de haber aprobado las pruebas teóricas y prácticas previos -similares a las del carné de conducir B-, los futuros profesionales de autoescuela tienen que aprenderse un tomo de legislación de más de 400 páginas -Reglamento General de Circulación, Ley de Seguridad Vial, etc.-, y estudiar materias relacionadas con la pedagogía y la psicología, la mecánica o la ética profesional. "Es importante que aprendan a conducir correctamente, pero no sirve de nada si no les enseñamos a transmitir sus conocimientos", asegura Octavio Ortega, editor de Pons, la empresa que ganó el concurso público para impartir los cursos que convocó la DGT.

Además de ganas de estudiar, también hacen falta algo más de 2.000 euros -solo el curso ya cuesta 1.985 euros, a lo que hay añadir las diferentes tasas de los exámenes y el título- y, para muchos, la posibilidad de desplazarse durante más de dos meses a otra ciudad de España. El curso se lleva a cabo de forma simultánea en once ciudades del país, que en total están formando a cerca de 1.800 alumnos. Y eso que este sector también ha sufrido los estragos de la crisis. "El carné de conducir no es un producto de primera necesidad para la mayoría de la gente, así que a muchos no les importa esperar un tiempo para apuntarse a la autoescuela", explica Ortega, que cree que la publicidad "engañosa" también ha perjudicado a estos profesionales. "Hace un par de años comenzaron a anunciar por la radio cursos por correspondencia. Decían que era la única profesión sin paro y que los profesores ganaban hasta 3.000 euros al mes...", sonríe el editor de Pons. Ese año, más de 50.000 aspirantes se presentaron a las pruebas previas de selección.

"A Zaragoza viene mucha gente desde el País vasco y Cataluña porque son las dos únicas comunidades en la que los cursos no dependen de la DGT", afirma Ortega. "Además, aquí no tienen problemas con el idioma", asegura. Es el caso de Enrique José y Gilberto Gregorio, que se han desplazado a la capital aragonesa desde Barcelona para dar un cambio a sus vidas. "Tengo todos los permisos de conducción, así que en la autoescuela me animaron a convertir mi afición en mi profesión", afirma Gilberto. Para Enrique, también es algo vocacional: "Es muy sacrificado, así que la gente a la que no le gusta de verdad este oficio se ha quedado por el camino.

Clases teóricas. Mientras parte de sus compañeros hacen prácticas con los coches de autoescuela, un grupo de alumnos asiste a una clase impartida por Rosa Soler, la coordinadora del curso de Zaragoza.

Prácticas a pie de calle. Una de las partes más importantes del curso son las clases en el coche, donde se sitúan tanto en el asiento del alumno como en el del profesor, que se hace pasar por un aprendiz.

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